Ya veremos…

1 junio, 2010

CAPERUCITA Y EL LOBO MACHISTA, del Reverte

 
Fantareales cuentosias
 
CAPERUCITA Y EL LOBO MACHISTA, del Reverte
 
En la penilla de hacer tanto tiempo que no piso por estos lares, que ya hasta me huele a desierto el blog cuando asomo, y hasta he visto un par de cosas de esas que pasan dando vueltas entre el polvo en todas las pelis del oeste… pues pensé en poner un comentario sobre eso de que “en los coles de España miles de niñas son violadas todos los dias y educadas para asumirlo como algo normal” (Juan Manuel de Prada, Intereconomia -dónde si no van a soltar tales barbaridades con salero y alegría-).
 
Pero entre medias, como soy multitarea y por un lado exploro webs y por otro abro el blog y por otro leo el correo y por otro echo el ojo a SIGNApuntes… pues por uno de esos lados, me encontré con este relatito de Perez Reverte, que una de las bugambitas de paspasdigamelón me ha enviado por email. Me ha recordado la estupidez esa de la ministra de igualdad proponiendo prohibir los cuentos infantiles tradicionales por machistas (todo tiene su lugar y su momento, y hay formas mejores de educar que censurando los clásicos). También me ha recordado un poco una conversación de esta mañana, en la que una compa y yo meditábamos sobre si poner educador, educadora, educad@r, educador/a, educadores y educadoras… Y es que esto de la igualdad de género y el lenguaje no sexista a veces acaba revertiendo en lenguaje idiota. Que será muy paritario, pero a mi lo de los vascos y vascas y los miembros y miembras del senado no me convence, ¿qué hay con el principio de economía del lenguaje? Eso no suena nada económico, no hay fluidez, es artificial… no mola. Y la lengua tiene que molar.
 
Igual es que es más sencillo que todo eso, y lo que hay que hacer es pensar menos en las concordancias de género y ACTUAR de forma igualitaria. Que seguro que tras una vida de buen ejemplo, a ninguna niña se le ocurre arrastrar su vida a la sombra de la de ningún príncipe azul, por muchos cuentos de hadas que le hayan leido sus mayores (que seguro que además, los disfrutó un montón fueran o no sexistas -además, que hay muchos, oiga, tambien se puede tirar de la diversidad, ir alternando, leer de todo y solucionado-)
 
Bueno, pues eso… a punto de salir pitando para mi última clase de valenciano (el dissabte la segona prova, la primera no fue mal del todo, ya veremos esta…) os dejo aquí este cachito de Reverte, y el link a su web oficial. ¡Que lo disfrutéis! A mi me ha gustado.
 
 
 

CAPERUCITA Y EL LOBO MACHISTA. Pérez Reverte

 

Hoy me he levantado con talante. Como después de haber publicado El pequeño hoplita –le tomé el gusto a la narrativa infantil, he decidido echar un cable.

 

 Ayudar a que nuestra ministra de Igualdad y Paridad, Bibiana Aído, rubia joya de la corona, haga realidad su bonito proyecto de conseguir que los cuentos tradicionales para pequeños cabroncetes sean desterrados de escuelas y hogares, y dejen de ser un reducto machista, sexista y antifeminista.

 

 O que, expurgados y reconvertidos a lo social y políticamente correcto, contribuyan, ellos también, a la formación de futuras generaciones de ciudadanos y ciudadanas ejemplares y ejemplaras. Como está mandado.

 


Al principio pensaba hacerlo con el cuento de Blancanieves y las siete personas de crecimiento inadecuado; que, como sostiene Bibiana, requiere, título aparte, una remodelación general urgente.

 

 Pero ciertos indicios de intolerable violencia machista en la casita del bosque, como que sea una mujer quien cargue con todas las labores del hogar, o que no haya paridad de sexos en el número de individuos que trabajan en la mina –su número impar complica además el asunto–, me decidieron a dejarlo para más adelante.

 

 

Lo intenté luego con La soldadita de plomo y ploma; y no es por echarme flores, pero lo tenía casi resuelto. Una soldadita de plomo de la ULFF –Unidad Legionaria Femenina Feroz–, terror de los talibanes afganos y de los piratas del Índico, impedida en su extremidad locomotriz por haber caído poco metal en el molde cuando la fundían. O sea, incompleta física de una pierna, para entendernos. O no. Lo que antes se decía, en jerga fascista, coja. Y que, desde su repisa en el cuarto de juegos de una niña, se enamora de un bailarín de ballet de papel maché que está enfrente, puesto tal que así, de puntillas, y que tiene una bonita lentejuela de plata en el prepucio.

 

 

 Se lo leí a mi hija por teléfono, a ver qué tal iba la cosa; pero al llegar a lo de la lentejuela me aconsejó dejarlo. Te van a malinterpretar, dijo. Así que al final me decidí por un clásico inobjetable: Caperucita Roja. Y está feo que lo diga, pero la verdad es que lo he bordado. Creo.

 


Caperucita Roja camina por el bosque, como suele. Va muy contenta, dando saltitos con su cesta al brazo, porque, gracias a que está en paro y es mujer, emigrante rumana sin papeles, magrebí pero tirando a afroamericana de color, musulmana con hiyab, lesbiana y madre soltera, acaban de concederle plaza en un colegio a su hijo.

 

 Va a casa de su abuelita, que vive sola desde que su marido, el abuelito, le dio una colleja a Caperucita porque no se bebía el colacao, ésta lo denunció por maltrato infantil, y la Guardia Civil se llevó al viejo al penal de El Puerto de Santa María, donde en espera de juicio paga su culpa sodomizado en las duchas, un día sí y otro no, por robustos albanokosovares. Que también tienen sus necesidades y sus derechos, córcholis.

 

 

El caso es que Caperucita va por el bosque, como digo, y en éstas aparece el lobo: hirsuto, sobrado, chulo, con una sonrisa machista que le descubre los colmillos superiores. Facha que te rilas: peinado hacia atrás con fijador reluciente y una pegatina de la bandera franquista, la de la gallina, en la correa del reloj.

 

 

Y le pregunta: «¿Dónde vas, Caperucita?». A lo que ella responde, muy desenvuelta: «Donde me sale del mapa del clítoris», y sigue su camino, impasible. «Vaya corte», comenta el lobo, boquiabierto. Luego decide vengarse y corre a la casa de la abuelita, donde ejerce sobre la anciana una intolerable violencia doméstica de género y génera. O sea, que se la zampa, o deglute. Y encima se fuma un pitillo. El fascista.

 

 

Cuando llega Caperucita se lo encuentra metido en la cama, con la cofia puesta. «Que sistema dental tan desproporcionado tienes, yaya», le dice. «Qué apéndice nasal tan fuera de lo común.» Etcétera. Entonces el lobo le da las suyas y las de un bombero: la deglute también, y se echa a dormir la siesta.

 

 

Llegan en ésas un cazador y una cazadora, y cuando el cazador va a pegarle al lobo un plomazo de postas del doce, la cazadora contiene a su compañero. «No irás a ejercer la violencia –dice– contra un animal de la biosfera azul. Y además, con plomo contaminante y antiecológico. Es mejor afearle su conducta.» Se la afean, incluido lo de fumar. Malandrín, etcétera. Entonces el lobo, conmovido, ve la luz, se abre la cremallera que, como es sabido, todos los lobos llevan en la tripa, y libera a Caperucita y a su provecta. Todos ríen y se abrazan, felices. Incluido el lobo, que deja el tabaco, se hace antitaurino y funda la oenegé Lobos y Lobas sin Fronteras, subvencionada por el Instituto de la Mujer. Fin.

 
 
 
 

5 comentarios »

  1. Bueno sobre Reverte no opino, este señor no me cuadra mucho,en cuanto a los clásicos lo considero una tontería, que la ministra diga esto,yo me he criado con estos cuentos y no me veo tan mal ¿O si? no sé yo que decir,Saludos Chus volveré, cuandoe sté más lúcidaCarmen

    Comentario por Carmeta — 1 junio, 2010 @ 16:53 | Responder

  2. hola chus me encanta pasarme por aqui ya lo sabes y el cuento esta genial besotes…inma…

    Comentario por mitomi — 1 junio, 2010 @ 21:07 | Responder

  3. Todavía me estoy riendo…Cuando queremos ser más papistas que el Papa, más leídos e instruidos que Cervantes, más modernos que nadie se hace el ridículo total, lo que hace esta señora a cada rato.Todo tiene un límite y los asesores de ministros y ministras deberían estar al quite para que no caigan en el absurdo total.Besos

    Comentario por Candela — 2 junio, 2010 @ 10:20 | Responder

  4. ayyy hermanita que bueno, estoy totalmente de acuerdo con la tal Candela Sanchez, no intentemos rizar el rizo de las cosas

    Comentario por Raul — 3 junio, 2010 @ 10:18 | Responder

  5. .Me lo copio.

    Comentario por Margarita — 6 junio, 2010 @ 20:05 | Responder


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