Ya veremos…

18 febrero, 2012

Que el corazón no se pase de moda…

Ha sido San Valentín, santo repudiado, deshuciado del calendario como españolito de su piso en 1969, que a la Iglesia le dio por limpiar el santoral de santos legendarios… No sé hasta qué punto distinguirán esto es leyenda y esto no, habiendo milagros de por medio… pero bueno. En su lugar el 14 de febrero ahora es (entre otros menos populares) de San Cirilo y San Metodio, hermanos y patronos de Europa. No me caen mal… San Valentín casaba soldados pese a las órdenes del Cesar, cosa bonita y romántica donde las haya… pero San Cirilo y San Metodio son santos ilustrados, cultos, con carrera, muy eruditos ellos. Crecidos entre libros en la gran biblioteca familiar. Catedráticos y todo. Y para que mejor me caigan, inventaron el alfabeto cirílico (o un precursor, mezcla del griego y las lenguas eslavas, llamado glagolítico) para traducir la liturgia del latín y hacerla accesible a los pueblos que evangelizaban. ¡Eran colegas de la traducción y la interpretación! Ahí queda eso.

Así visto, no está mal celebrar el 14 de febrero… Pero nada de San Corte Inglés y esos tópicos, si no como un día de las lenguas.

Frikada con deformación profesional a parte, ¡Viva San Valentín!. Sin flores, sin Corte Inglés,… un poquito como excusa para celebrar el amor. El amor romántico de pareja o lo que caiga, el caso es celebrar. ¡Que el corazón no se pase de moda!

Total… que me dio por las rancheras y llevo todo el día oyendo mariachadas (mi padre cantaba muchas). Hasta que volví a mis tiempos usando esta canción como tránsito entre dos estilos: Vargas con Sabina. Y es una buena canción para cualquier día, incluido el de los enamorados o cuatro días después. Pinchar aquí para escucharla.

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Que el maquillaje no apague tu risa,
que el equipaje no lastre tus alas,
que el calendario no venga con prisas,
que el diccionario detenga las balas,
Que las persianas corrijan la aurora,
que gane el quiero la guerra del puedo,
que los que esperan no cuenten las horas,
que los que matan se mueran de miedo.
Que el fin del mundo te pille bailando,
que el escenario me tiña las canas,
que nunca sepas ni cómo, ni cuándo,
ni ciento volando, ni ayer ni mañana
Que el corazón no se pase de moda,
que los otoños te doren la piel,
que cada noche sea noche de bodas,
que no se ponga la luna de miel.
Que todas las noches sean noches de boda,
que todas las lunas sean lunas de miel.
Que las verdades no tengan complejos,
que las mentiras parezcan mentira,
que no te den la razón los espejos,
que te aproveche mirar lo que miras.
Que no se ocupe de tí el desamparo,
que cada cena sea tu última cena,
que ser valiente no salga tan caro,
que ser cobarde no valga la pena.
Que no te compren por menos de nada,
que no te vendan amor sin espinas,
que no te duerman con cuentos de hadas,
que no te cierren el bar de la esquina.
Que el corazón no se pase de moda,
que los otoños te doren la piel,
que cada noche sea noche de bodas,
que no se ponga la luna de miel.
Que todas las noches sean noches de boda,
que todas las lunas sean lunas de miel.

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Ah, que no se me olvide. Además, el 14 de febrero es el Dia Europeo de la Salud Sexual. Así que ya sabéis… 

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15 febrero, 2008

Ayer fue 14 de febrero

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Ayer fue 14 de febrero. Llegamos los dos a casa cansados, porque la semana está siendo dura, tú con dolor de cabeza, yo de dedo, que me lo pillé con un cajón en la oficina. La nevera flaquea, me cerraron la farmacia, se te acaba el tabaco… Un día como cualquier otro.

No es que tenga nada en contra de celebrar San Corte Inglés, digo… San Valentín, en absoluto: cualquier motivo es bueno para celebraciones cariñosas. Aunque ya que les dio por promocionar una festividad tan cursi, hasta de nombre, podrían al menos haber invertido también en divulgar las raices de su historia y su imagen, que así nos va, con los niños contando por la radio que San Valentín es un tío que va en calzoncillos porque no tiene para ropa y atraviesa con flechas los corazones de los niños malos. Osea, un indigente fugado de viernes 13. Estos, cuando crezcan, en vez de rosas comprarán crisantemos y sierras eléctricas a sus parejas.

A propósito de amores con saña: ayer, como cualquier día, uno de esos malnacidos (malo malo malo eres, no se daña a quien se quiere, no) que acostumbran regalar espinas sin rosas a la compañera de su vida y gustan de colorearla el rostro con pétalos cardenalicios, mató a su mujer a puñaladas.

Y van 11.

Lo peor es que pese ser un día como cualquier otro, una vocecilla interior nos avisaba que sería igual… pero que el riesgo de que pasase algo así era más grande que los otros días, porque sí, por ser ese día un día de amor y enamorados.

Claro que también van 4 hombres muertos a manos de sus esposas o compañeras en lo que va de año, y de esos no se habla. Vale, son menos… pero son. Y eso que no contamos a los que se suicidan o acaban tirados en la calle, que las mujeres cuando salimos cabronas somos más dadas a arruinar la vida ajena con precisión quirúrgica que a dar palizas (aunque también hay, y encima se ríe de ti la policía si eres machote y denuncias que te pega tu mujer). ¿O es que alguien cree que las mujeres somos la parte angelical y sin mácula de la creación divina?

No pretendo restar importancia a ese goteo constante de muertes femeninas que este año han dado por llamar en la radio asesinatos machistas, otro año terrorismo doméstico, otro violencia de género… Es un drama terrible, le pongan el nombre que le pongan, y es indudable que necesitamos servicios de ayuda, leyes efectivas que protejan a la PERSONA maltratada, redes que la acojan y la ayuden a enderezar su rumbo en condiciones de seguridad, penas duras y extrictas para la PERSONA que agrede a «sus seres queridos» y convierte su hogar en un infierno…

Para la persona. No para el macho o para la hembra. ¿O es que es menos drama si la agredida no es mujer heterosexual? Seguro que a la que cayó ayer, como a cualquiera de las que caen los otros días iguales a ese, le hubiera gustado más que la ley fuera efectiva y los servicios preventivos funcionasen, aunque fuese para todos, que el que se los hayan dedicado a ella por hembra mal casada al modo tradicional, ineficaces e insuficientes.

No me gustan las leyes de colores. La ley ha de ser átona y sin matices, clara, bien especificada, sin agujeros, y sin discriminar a nadie en función de sexo, credo, afiliación política, orientación sexual o número de calzado.

No quiero que si a Ana le atiza una paliza su novia Sandra tenga menos protección que si lo hace su novio Andrés. Ni que si Andrés al que le mete la puñalada es a su novio Juan la puñalada valga menos, o que la pena dependa de la presencia o no de testículos y ovarios en una u otra parte del litigio.

Ni que Martita, la zorra del tercero izquierda, aproveche esta desigualdad jurídica y denuncie a su marido Luis, justo antes de empezar los trámites de separación, para que se le asigne automáticamente el caso a un tribunal especial y obtener ventajas en el proceso de divorcio. Ventajas a costa de la sangre vertida de verdad por otras, y de dejar manchado para siempre el expediente de Luis, porque incluso aunque se demuestre que era falso ya constará para siempre que su separación la tramitó el juzgado de violencia de género y las gentes semos mu mal pensás y mu dadas a prejuzgar.

Lo dicho, no entiendo que una ley distinga géneros. No me gusta, y me parece peligroso. Y si a alguien le parece que me importa menos cada mujer muerta porque defienda que los muertos valen todos igual, tengan forma de campana-diabolo-tubo o sean botijo-trapecio-fideo-tiocachas, pues allá él y sus transgirversaciones.

Tampoco me gusta el día de la mujer trabajadora, seguramente porque en mi casa los que han currado han sido siempre los dos pilares de la familia, igual con falda que con pantalones, dentro y fuera del hogar.

Ni me gusta la ley de listas paritarias. Yo quiero a los mejores para cada puesto independientemente de si se afeitan o se depilan, y me da igual si un año salen a la par y otro se desvía un poco del 50% hacia un lado u otro, no quiero que me metan gente inadecuada con calzador para cumplir el cupo. Aunque entiendo que a veces la igualdad necesite un empujoncito… pero no sé yo si no viene este empujoncito un poco demasiado tarde, cuando ya es demasiado populista y poco necesario.

Y al fin y al cabo las listas ya estaban siendo más bien paritarias sin necesidad de ley con discriminación positiva en las últimas convocatorias a urnas, creo recordar… Y puesto que más de la mitad de los votantes somos votantas, si la cosa no se regulaba de forma natural es que somos idiotas. Aunque viendo el incremento imparable de mujeres en todos los campos… ¿no la habrán sacado ellos con vistas al futuro, para asegurarse su 50% de plazas el día de mañana?

Y bueno, está claro: ayer fue un día como otros tantos. Intenté poner un mensaje de San Valentín y msn se lo tragó. Luego pasa lo que pasa, que te pones a reescribirlo, y alguien ha caido a puñaladas, y la cosa se desvaría, y se te va la meditación por calles anexas…

Ayer te dije que te quiero, y tú me dijiste que me querías, y me miraste como todas las mañanas con cara de acabar de descubrirme, y yo te envié un par de sms picantes desde el trabajo, y tú me abrazaste en sueños…

Ayer fue un día como cualquier otro. Y eso es bueno, porque tú y yo nos queremos aunque no lo mande el Corte Inglés.

El día que esa fecha sea un oasis excepcional en lo cotidiano, será que ya no nos decimos y nos demostramos que nos queremos el resto de los días, y que quieres que te diga… ese es un asco de motivo para ponerse a celebrar nada.

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