Ya veremos…

16 noviembre, 2012

Agua de borrajas contra el economicidio. «No son suicidios, son homicidios»

Filed under: Y digo yo... — Chus @ 11:54
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Qué bonito es el amor 
Qué bonito es divertirse 
Ser un chico sano 
Un caraja, un despiste 
Qué bonita es una flor 
Qué bonito el arco iris 
Si es que la vida es la hostia 
Yo no sé por qué estoy triste 
Tanta pena 

Si la vida es tanta hostia 
Por qué me miro las venas 
Y la sangre se me amontona

Y luego miro parriba
Para cargar las pistolas
Matar dos monstruos de un tiro
El primero es la agonía
Y el segundo es el vacío
Donde me quedo tos los días …

(«Que bonito es el amor» maqueta de Estopa –
pinchar aquí para escucharla)

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Aún tenemos todos recientes los casos de Vizcaya, Granada, Valencia… personas a las que la desesperación de un desahucio llevó al límite. Sin contar las muchas personas que habrán tomado medidas parecidas sin esperar al día señalado y que generalmente no han salido en prensa. Porque además el suicidio, salvo cuando ocurre ante las cámaras y con toda la parafernalia de funcionarios que acompañan a un desahucio, tiene una cosa que no tienen los accidentes de tráfico o el terrorismo: silencio.

Pero aunque aún los tenemos recientes, el escozor terrible que la herida ocasionó a la sociedad va calmándose al abrigo de paños calientes, de políticos repentinamente “sensibilizados” que se lanzan al debate, banqueros que ablandan su coranzoncito y detienen desahucios…

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Al final, agua de borrajas.

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Ni pactan aquellos que se arrogaron el derecho único de pactar, dejando fuera a los movimientos sociales y grupos políticos minoritarios que llevan en esta guerra desde las primeras balas, ni se liman las cortantes aristas de una ley que los jueces y hasta la Unión Europea han acusado de anticuada y sumamente injusta (aunque Europa en seguida ha advertido que ojito con cambiarla, que será injusta pero si la banca se resiente ellos no cobran y eso no puede ser), ni se salva a las familias del drama de quedarse sin casa, como prometían hacer.

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No es la primera vez que se ven obligados a demostrar que la gente les importa.

La otra vez que decidieron lavarse la cara sacaron un “código de buenas prácticas” para recomendar a los bancos que se porten bien y no sean tan crueles (al mismo estilo de hipocresía absurda de la ministra de empleo, que después de sacar una ley que permite eres y despidos masivos sin más justificación que el “me parece que va a llover”, luego pretende paliar daños rogando a las empresas que la usen con sensibilidad). Y ahora sacan una ley que deja fuera de amparo a la inmensa mayoría de los afectados. ¿Qué eres familia monoparental…? Ah, bueno, ya, pero es que en ese caso son dos hijos los que hay que tener, si sólo es uno te vas al puente. ¿Qué sois dos progenitores? Entonces los hijos tienen que tener menos de 3 años, si tienen 7, ya sabes… al puente. ¿Qué tu marido no te pega? Pues por llevaros como seres humanos decentes,… al puente.

Y así.

Básicamente es una competición: has de demostrar que entre todos los desgracidos, tu desgracia es más desgracia que la de nadie, que eres digno de una peli de llorar, que estás en lo más abajo, el último de entre los últimos, el más pobres entre los sin nada… y entonces igual te apañan una mantita.

 

Y eso que aún no leímos la letra pequeña.

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‎»EL QUE TENGA DEUDAS, QUE LAS PAGUE. QUE NO SE HUBIERA ENDEUDADO»
Maria Antonia Trujillo, ex-ministra de vivienda
(twitter de ayer mismo, de aquella que les daba a los jóvenes unas zapatillas de deporte para que buscaran piso en el que endeudarse cómodamente mientras se oponía a las advertencias de Solbes sobre la burbuja inmobiliaria)

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No, la cita no tiene que ver con lo que dije antes ni con lo que viene ahora. Al menos no directamente. Pero es un reflejo de por qué mientras los suicidios aumentan algebraicamente, el cabreo aumenta en proporción exponencial (que para los que son de letras, es mucho más rápido)

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Ayer vi una tertuliana indignada (todo el mundo ahora se indigna) porque algunos manifestantes estaban difundiendo en pancartas y medios sociales consignas del tipo “no es un suicidio, es un asesinato”. Le parecía que acusar a la clase política en general, o a los gobernantes y banqueros en particular de asesinato es desmedido e inadmisible. Y recordaba que habría que ver qué otros factores había detrás de los casos de suicidio recientes, a parte del desahucio, ya que la mayoría de los suicidas sufren trastornos mentales…

 

Pero lo cierto es que en el Congreso Nacional de Psiquiatría celebrado en Bilbao en septiembre de este mismo año se reveló que los problemas económicos son el origen del 32% de los suicidios. De hecho, la crisis se alza como la principal causa, seguida del desamor y los problemas de pareja (25,8%), problemas psiquiátricos (19,1%) y conflictos familiares (11,2%). Osea que sí, el desahucio es un dato importante lo mires por delante o por detrás.

 

Reconozco que es muy duro, nadie quiere que le llamen homicida por la calle… Pero lo cierto es que la Organización Mundial de la Salud ya había advertido que la crisis  perjudica seriamente la salud de la ciudadanía y aumenta los suicidios. De hecho durante el Día de la Salud Mental, que en esta ocasión llevaba como lema “la depresión, una crisis mundial”, la OMS señaló precisamente al desempleo y el impago como las dos causas principales de suicidio.

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Y por otro lado, existe el término economicidio o econocidio. No está muy extendido, ni siquiera tiene entrada propia en la wikipedia, ni lo reconoce la RAE, pero existir existe; Y existe porque representa una realidad que existe, con unos causantes que existen y unas víctimas que también existen. Cuando se toman decisiones que de antemano se sabe que empobrecerán a una población de por sí ya deprimida, se está disparando el gatillo contra la sien de mucha gente, con conocimiento de las consecuencias. Muy conocidas, las consecuencias. Vamos, mediditas mediditas que las tienen.

 

 

Durante la Gran Depresión del 29 ya se constató un gran aumento de la tasa de suicidios en Estados Unidos y Gran Bretaña. Y en 2009 se analizaron las cifras correspondientes a 29 países europeos y se estableció una relación estadística de un incremento del 0,8% de la tasa de suicidios por cada punto de ascenso en la tasa de desempleo. Cifra que se ha confirmado en el devenir de países como Grecia o Italia.

 

Un punto de paro, 0,8% más de muerte por suicidio. Lo saben. Cuando toman medidas draconianas que reducen la esperanza de la gente, aumentan el paro, estrangulan la economía, eliminan los recursos… ya saben la estadística. ¿Y se indignan? Pues como decía Fabra: que se jodan.

 

En España no conocemos aún los datos sobre suicidios de 2011 y 2012, y hasta el año 2010 no se aprecia un incremento… pero son muchas las Comunidades Autónomas que han hecho sus propias cuentas y advierten que la cifra se dispara.

 

De hecho, el suicidio ya era la primera causa de muerte violenta en España, por encima de los accidentes de tráfico… y eso antes de que empezaran a aumentar en la conocida proporción 0,8/1. Quizá administración y medios deberían dejar de tener tanto miedo al suicidio y devolverlo a la actualidad informativa, porque dudo mucho que la posible epidemia de contagios que pueda provocar pueda ser más grande que las ventajas de hacernos a todos tomar consciencia del tamaño real de ese problema, para que podamos estar alerta, pensar medidas… y claro, calentarnos y cabrearnos y EXIGIR que las pongan en marcha. Creo que serían más los salvados que los contagiados.

 

 

Ahora la herida parece que se calmó un poco, arrullados por la promesa de que habíamos gritado lo bastante para que nos oyeran un poquito… Hasta la próxima.

 

Porque ya habéis visto. Al final, todo fue agua de borrajas.

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 P.D.: acabo de lanzar este post y veo que ya tenemos «hasta la próxima». Un hombre se ha arrojado por la ventana en Córdoba. Parece ser que no fue sólo o por la situación económica, pero mira qué casualidad… eligió el momento de que vinieran los agentes a desahuciarle para dar el salto. Por algo será, ¿no?.

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3 noviembre, 2010

«La sanidad pública expulsa a los parados»

Filed under: Cosas del dia a dia — Chus @ 7:59
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(Ver nota al pie de esta noticia, con modificación actualizada)

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Leo en la revista «Dinero y Derecho» de la OCU :

«Si se queda en paro y sigue así pasados 90 días desde que cobró la última prestación a su alcance,
perderá el drecho a la asistencia sanitaria pública y gratuita

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Por lo visto eso de que la sanidad pública en España es universal no es tan cierto como pensábamos.

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Cuentan en el miniartículo que han publicado sobre este tema que esto puede ser más o menos trágico según en qué comunidad autónoma vivas, por eso de que las competencias en sanidad están transferidas. Y aún quedan unos cuantos supuestos que sí que mantienen sus derechos en esta situación de desamparo:

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Familiares que vivan a expensas de cotizantes y pensionistas de la Seguridad Social (ascendientes, descendientes, hermanos, cónyuge, pareja de hecho o excónyuge al que se pague pensión -aunque si no tienes trabajo ni subsidio de desempleo ni ná, a ver cómo le pagas nada a un ex-)
Discapacitados (a partir del 33%)
– Personas que padezcan (que triste palabra) «insuficiencia de recursos», que para abreviar son aquellas cuyas rentas no superen los 6390,13 euros al año

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Puedes recuperar tus derechos sucribiendo un convenio especial con la Tesorería de la Seguridad Social, pagando las cuotas de tu bolsillo… Pero si no tienes trabajo, ni prestaciones… ¿¿cómo vas a pagar nada de tu bolsillo??

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No sé en qué consiste exactamente esta pérdida de derechos sanitarios. Urgencias son urgencias, así que imagino que por ahí no meten tijera… ¿Dejará de atenderte tu médico de cabecera y especialistas? ¿Dejarán de expenderte recetas y tendrás que pagar el coste íntegro si las necesitas? ¿ Perderás el derecho a ingresos, tratamientos e intervenciones quirúrgicas, así te mueras?

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Tengo en mente el caso de un matrimonio amigo. Ella trabajó en sus tiempos, hasta que una enfermedad la postró, primero en cama y luego en silla de ruedas, con una esperanza de vida de pocos años. Ha pasado mucho tiempo desde entonces, sobrevivió con mucho a la fecha fijada por los médicos, y paseamos cada mañana por el paseo de la playa compartiendo trivialidades del dia a dia. Pero pese al gran humor y muchísimo corage que la trajeron hasta aquí, no deja de estar sujeta a continuas afecciones derivadas de su enfermedad que la obligan a tomar medicamentos, pincharse periódicamente y, de vez en cuando, pasar por cirujía para pequeñas (o no tan pequeñas) intervenciones. Pese a todo esto, el tribunal no le concedió la incapacidad laboral -cosa de las enfermedades raritas-. Está esperando alcanzar la edad de jubilación anticipada para que al menos las recetas sean rojas, y no le cuesten lo que ahora le cuestan, que pese a estar bajo el paraguas de la seguridad social le suponen una suma mensual bastante importante. Pero aún le faltan años.

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Su marido, hombre trabajador de la vieja hornada, o sea, de los que empezaban cuando ahora la mayoría está de botellón, se ha pasado toda su vida currando y cotizando como un maldito. Hasta que la crisis que nos barre le lanzó a la calle, a esa edad en que incluso sin crisis cuesta retornar el mercado laboral. Dentro de unos meses se le acabará el subsidio de desempleo. Espera acogerse entonces a la ayuda de 420 lerus… (que no sé si cuenta o no cuenta a la hora de perder derechos sanitarios) y cuando se le acabe, ya ha calculado que aún le falta algún tiempo para poder jubilarse… ¿Se quedará fuera del sistema de sanidad pública después de haber cotizado sin descanso décadas? Y al perder él los derechos, los perderá también ella.

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Tienen un hijo, que también está en paro y acaba su subsidio en nada…

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¿A qué clases de líos familiares nos empuja esto? Veo a las familias acogiéndose en masa al miembro pensionista para depender (en lo que a sanidad se refiere) de él y su número de seguridad social, currantes recogiendo bajo su tutela a hermanos desafortunados,… Y en definitiva… ¿españoles en masa sin trabajo, sin subsidio… y sin asistencia médica?

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Lo reconozco, a veces me cuesta dormir. Me cuesta creerme que las aguas volverán a sus cauces, que recuperaremos el ritmo de vida acostumbrado, desaparecerá el gusano de granito de la inseguridad de nuestras tripas… Reconozco que aborrezco los programas de callejeros y los especiales que muestran gente «normal» viviendo en la calle y haciendo cola en los comedores, siguiéndoles cámara en mano en los desahucios, filmando la búsqueda de recursos en los contenedores… Estoy harta de la crisis, de la impotencia, del sentimiento de inutilidad y de tener que pelear conmigo misma para no dejarme llevar por el miedo antes de tiempo (una tiende a anticiparse).

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Lo reconozco, no sé si lo estoy a ratos, o si lo estoy siempre y sólo aflora a veces…

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Estoy un poco (muy)  asustada.

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Viendo que esta entrada es bastante consultada, he decidido incluir esta actualización para recoger ciertas modificaciones legislativas que han cambiado la situación. Estamos ya en mayo 2012 (ahora el problema lo tenemos con la retirada de prestaciones sanitarias a los inmigrantes irregulares… pero eso es otro tema y lo dejamos para otra entrada):

«La nueva Ley General de Salud Pública aprobada el pasado 22 de septiembre en el Congreso de los Diputados establece que a partir del domingo, 1 de enero, los parados de larga duración que ya han agotado la prestación o el subsidio de desempleo recuperarán su derecho a una asistencia sanitaria pública

En la realidad, por lo que he visto en foros y hablando con compañeros de cursos en los que trató el tema de la sanidad y los derechos, hay aún personas que quedan en una especie de vacío, que solicitaron la tarjeta de «persona sin recursos» al bloquearse la suya por desempleo de larga duración y que ahora no consiguen recuperar la tarjeta «normal» . En muchos sitios al parecer la administración y sus funcionarios no acaban de aclarar si esta ley es con caracter retroactivo o no, en qué condiciones, etc.,… Pero en general y como norma, de momento, se puso un parche para evitar el problema. Mi tarjeta  sigue operativa y accedo sin problemas a los servicios sanitarios a los que me da derecho .

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