Ya veremos…

23 junio, 2011

Noches de San Juan, noches de llamas y agua.



El poniente impecable en esplendores
quebró a filo de espada las distancias.
Suave como un sauzal está la noche.
Rojos chisporrotean
los remolinos de las bruscas hogueras;
leña sacrificada
que se desangra en altas llamaradas,
bandera viva y ciega travesura.
La sombra es apacible como una lejanía;
hoy las calles recuerdan
que fueron campo un día.
Toda la santa noche la soledad rezando
su rosario de estrellas desparramadas. 
 

La Noche de San Juan – Jorge Luis Borges

 

 



Entramos en noches de llamas y agua. Entre hoy y mañana se celebra en nuestras tierras la Noche de San Juan, el Bautista. Entre hoy y mañana porque allí dónde la fiesta está unida al solsticio de verano lo tienen claro: es el 20-21 de junio. Para ellos la astronomia manda, no hay debate, el solsticio de verano del hemisferio norte es cuando es. Pero resulta que nosotros no lo tenemos tan claro y aquí se celebra el 24… entendiéndolo en algunos sitios como la noche del 23 al 24 (Barcelona por ejemplo) y en otros como la del 24 al 25 (Alicante, que es la que me toca). Ante la duda, siempre queda el recurso de alargar el tema y celebrarlo en sesión continua.

Como buena noche mágica, hay mil leyendas y raro será que no conozcáis algun conjuro o costumbre de purificación para esta noche, sea saltar olas, preparar encantamientos y bebedizos, o saltar hogueras y quemar “lo viejo”.

Como soy de raices castellanas, hoy me voy a hacer eco, de entre todas las historias asociadas a la noche de San Juan, de la Leyenda de la Encantada, muy extendida por mi tierra y fuera de ella. Allí suele ser una joven mora que habita en una cueva en un cerro, o una misteriosa dama de ojos penetrantes que se aparece a los que se acercan a su gruta en el corazón de un bosque del monte. Un delito de amor la ha condenado a permanecer allí encerrada, esperando que llegue quién la libere…

La encantada es la Xana asturleonesa, una Lamia (figura de al mitologia grecorromana precursora de la vampiresa moderna), la Moura gallega o la Mari vasca. Siempre es una joven de impresionante belleza que aparece la noche de San Juan en algún lugar recóndito contemplándose en un espejo y peinando su larga melena. A veces también porta una daga. Muchos de los relatos narran cómo alguna noche de San Juan la joven, al amanecer, ofreció a algún caballero/pastor/pescador (según la zona) a elegir: “¿qué prefieres, la dama, el peine o la daga?” El hombre siempre elige el peine o la daga, lo que enfurece a la dama ya que la condena a continuar encantada.

A mi me recuerda mucho la Leyenda de los Ojos Verdes de Becquer, aunque no es la misma historia. Y tengo el recuerdo ambiguo de que en el pueblo de mi madre había también una cueva de la mora, aunque tal vez sólo fue uno de los cuentos de mi abuela. Como muestra, esta Leyenda de la Cueva de la Mora de la tradición de  Cañavate, Cuenca

 

En todo caso, estamos en noches de San Juan. Si tenéis ocasión, acercaros a una orilla, a la playa, el rio, una fuente… y bañad en el agua vuestros deseos e ilusiones para renovarlos. Dejad que el agua y el fuego se lleven lo malo y todo lo que sobra y celebrad la vida. ¿Por qué no? Celebrar siempre es bueno, y si es de noche mejor. El verano está naciendo, viene el tiempo de abrir las ventanas y salir “al fresco”, a buscar las brisas, sacar las sillas a las puertas de las casas, llenar de insomnio y parloteos las calles…

Empiezan las noches de agua de valencia y mojitos. Mi plantita de hierbabuena empieza a correr peligro.

Pero como es noche de brujerías, para San Juan, casi mejor preparamos una queimada.



1 noviembre, 2010

Tiempo de ánimas, Todos los Santos

 

 

«Viento negro, luna blanca.
Noche de Todos los Santos.
Frío. Las campanas todas
de la tierra están doblando.»

«Viento negro, luna blanca», Juan Ramón Jimenez

 

Pasada la tarde de Halloween entramos en la velada y día de Todos los Santos, que aunque no deja de ser como la otra una enmascaración de la celebración celta de SAMHAI, el fin del verano, es más nuestra por ser nuestra enmascaración oficial. Noche de esperar que las almas de los seres queridos que nos dejaron se acerquen a nuestros hogares, siguiendo la luz de velas prendidas en las ventanas, y de temer a las otras ánimas que recorren los caminos buscando sus sitios y enviando mensajes oscuros a los vivos con los que se tropiezan.

Noche de “Santa Compaña” en Galicia (cómo me gusta “El Bosque Encantado”, en libro y en película. Imprescindible ese bandido Feldetestas –qué grande Aranda-, ese alma en pena del bosque que se une a la Compaña para viajar a América, esa tierra de bruixas y espíritus…), “Huéspeda de Ánimas” en León, “Lumbretas” en el Pirineo aragonés, “Güestia” en asturias… Si nos ponemos a buscar en nuestra literatura poemas, leyendas y relatos que aborden este tema, no paramos, pero, si os apetece, os sugiero seguir el link de Juan Ramón Jiménez que encabeza esta entrada y leer el poema entero, o regresar a aquel inevitable librito de Rimas y Leyendas que casi todos hemos tenido alguna vez en nuestras manos, y dejarnos llevar por los cuentos de miedo de Becquer con su Monte de las Ánimas soriano.

 

«La noche se acerca, es día de Todos los Santos y estamos en el Monte de las Ánimas.»

«El Monte de las Animas«, Gustavo Adolfo Becquer

 

 Y como soy de Valladolid, no podía faltar Zorrilla, porque es también noche de Don Juan Tenorio, que sea por lo que sea, parece que lo adoptamos como enseña de estas fechas y todos los años se representa sin falta en los teatros. Para las de Valladolid, y para quienes por allí paséis, una sugerencia con fantasma que no podéis rechazar…

 

En la calle empedrada donde la policía, esa que desemboca de frente a la puerta del Museo de Escultura de San Gregorio, encontraréis la casa familiar de José Zorrilla y su jardín circundante. Os guiarán en visita gratuita por las estancias que habitó el poeta mostrandoos su escritorio, su jaula de pájaros exóticos, un piano cedido al museo, los enseres, las alcobas y vestidores… Pero no os contará la guia que el espejo está restaurado porque una mano invisible lo rompió, ni que las cosas desaparecen de las oficinas del museo, los muebles se mueven, la casa habla y gime, las puertas se abren, las luces se encienden y apagan… Que Zorrilla echaba las cartas y sufría un sunambulismo que le aterraba y que, según dicen, en sueños acabó algunas de sus obras. Que conoció a su abuela Nicolasa años después de muerta y la reconoció después en un cuadro, y que es su espíritu de mujer severa el que se pasea por la casa por las noches y alborota minudencias en los dias…

 

«No me causan pavor
vuestros semblantes esquivos
jamás, ni muertos ni vivos, humillaréis mi valor
Yo soy vuestro matador
como al mundo es bien notorio;
si en vuestro alcázar mortuorio
me aprestáis venganza fiera
daos prisa: aquí os espera
otra vez Don Juan Tenorio»

«Don Juan Tenorio», José de Zorrilla

 

Y para que no todo sea leer, MAGO DE OZ. ¡¡Marrrrchaaaa!!