Ya veremos…

22 noviembre, 2011

La Noria sin anunciantes. El pulso entre la ética y la audiencia.

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El día 3 de noviembre Campofrío daba el pistoletazo de salida para un goteo de bajas entre los anunciantes del programa La Noria de Tele5, que ha acabado dejando al programa a dos velas. Los últimos avisos se refieren a la retirada de los promocionales de la Paramount Pictores de las películas “Eva” y “El Gato con Botas” y el anuncio de que la marca de electrodomésticos Jata cancela su campaña de navidad.

Con este cierre, La Noria pierde TODOS sus espónsors, a excepción de la astrologa Esperanza Gracia y alguna otra cuña (poquísimas) de autopublicidad de programas de la cadena. El pasado sábado 19, Tele5 emitió cuatro horas y media de programa sin apenas descanso, todo un empacho de Noria.

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La desbandada respondía a un mensaje publicado el 30 d octubre por el periodista Pablo Herreros en su blog. El él detallaba el listado de marcas que se habían anunciado durante el programa de La Noria el día 29 de octubre e envitaba a los lectores para que, a través de la plataforma Actuable (aún puedes firmar la carta si deseas unirte al rechazo popular y mantener caliente el tema) solicitasen a las marcas que retiraran su apoyo comercial al programa. Su delito: haber llevado a pantalla a Rosalía García, madre de El Cuco (uno de los implicados en la violación, asesinato, y desaparición del cuerpo de Marta del Castillo), por el montante de unos 10000 euros.

Tras Campofrío, fueron sumándose Puleva, Bayer, Nestlé, Panrico, Milner, Banco Sabadell, La Razón, Reale Seguros, L’Oreal, Loterías y Apuestas del Estado, Ausonia, El Corte Inglés, Decathon, Chevrolet, Audi, Bimbo, Vodafone, Hero, Affinity Petcare, Fontaneda, Danone y Mercedes-Benz.

Sobre el mensaje original de Pablo Herreros se han incluyendo actualizaciones, y es posible seguir un poco el proceso de retirada y leer, así mismo, muchos de los mensajes con los que las marcas notificaban su deserción.

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¿Cuál es la conclusión de Jordi González? Primero, que las marcas son muy listas y habían encontrado un modo de limpiar su imagen y obtener publicidad gratuita (ahí, sí señor, ofendiendo a tus anunciantes vas a llegar lejos) y aún más allá, que todo esto es un ataque directo a la libertad de expresión y un montaje de Antena3. Afortunadamente (para él y para la cadena), Jordi ha dejado su twitter en barbecho y ya no contesta en caliente, ni responde con insultos a los internautas que le interpelan, y se limita a opinar en entrevistas y en su propia cadena.

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No se le ha ocurrido concluir que tal vez lo que pasa es que aunque su audiencia con o sin publicidad es bárbara, (porque eso es cierto, la campaña no ha conseguido reducir para nada los índices de popularidad del Programa) la «antiaudiencia» es aún mayor, ¡y esos también consumen!

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Está claro que las marcas han respondido no a un problema de conciencia, si no a la presión de los consumidores. ¡No somos tan ingenuos! Y también veo muy claro que, si la cadena soporta el vacío de ingresos el tiempo suficiente, los altos índices de audiencia que obtiene acabarán atrayendo a otras marcas, si no a algunas de las propias desertoras, en cuanto la presión social baje y el tema pase al olvido.

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También puede ser cierto lo que alega Jordi González: que ya antes otros programas en otras cadenas habían entrevistado a esa misma señora de forma remunerada, y nadie dijo nada. Si lo dice, y conociendo el percal, seguramente es cierto. Indudablemente, no es que si los familiares de un asesino se benefician económicamente del crimen soltando morbo en otros programas no sea igual de grave que si lo hacen en La Noria. Yo creo que en este caso lo que ocurre es que La Noria, y Tele5 en general, están pagando el precio de ser la bandera de este tipo de programación. ¿No presumís de audiencia? Pues toma, del resto igual no nos enteramos, pero a vosotros os tenemos marcaditos. Aunque no queramos. ¡Por algo estáis hasta en la sopa!. Puede no ser justo… pero igual que cosechan los beneficios, ahora les tocó cosechar los gajes de ir en cabeza.

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En cuanto a lo de la “libertad de expresión”, que algunos parecen entender como el santo grial de la inmunidad (libertad para decir/hacer/comunicar lo que me de la gana), yo lo veo claro: ¿acaso se censuró el programa y se impidió su emisión? ¿se ha prohibido a la cadena emitir nuevos programas, o reproducir ese si le parece oportuno? Los medios son libres de comunicar cualquier contenido mientras se mantengan en los límites marcados por la legalidad (aunque se supone que también tienen un código ético, pero bueno), pero los consumidores somos también libres de transmitir nuestra opinión sobre esos contenidos y de solicitar a las marcas una conducta (o una imagen) vinculada a valores sociales y a cierta ética.

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De hecho, ahí está en mi opinión el problema de La Noria: juegan con los límites.

Todo Tele5 en pleno juega a tensar la cuerda y a veces, tal vez, se equivocan y traspasan, no los límites legales (que seguro que tienen un buen gabinete legal para estudiarlo todo bien estudiado, y aún así meterán alguna vez la pata), si no los límites de la sensibilidad de la masa. Que no es, ni mucho menos “su audiencia”… si no algo mucho más grande y ambiguo, capaz de generar mucha presión cuando un tema puntual la une y a veces, es verdad, hasta bastante hipócrita. A saber cuántos de los espectadores fieles de La Noria, que siguen ahora a Jordi en sus programas marathonianos, no habrán firmado también la carta pidiendo a las marcas una ética que ellos mismos no siguen…

Pero esos son factores que Tele5 tiene que tener en cuenta a la hora de valorar los riesgos y beneficios de su programación.

A propósito, recientemente la Asociacion de Espectadores (AER) se ha sumado también a la marea desatada por este caso y, más allá, ha criticado duramente el programa “Sálvame”.

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¿En qué quedará todo? ¿Aguantará Tele5 sin demasiado esfuerzo la tormenta, hasta que nos olvidemos del tema y el embate continuo de críticas se sosiegue, o se hará realidad el temible contagio a otros programas, que verán también en peligro la cartera de anunciantes? De momento La Noria busca desesperadamente el apoyo de rostros conocidos (como Mercedes Milá) y nuevos anunciantes que se traguen eso de la libertad de expresión y se arriesguen a contrariar al público consumidor. ¿Cuál será la primera marca que se atreva a contratar tiempo en la franja horaria de La Noria? Igual para entonces ya ni nos importa, somos volubles, al menos nuestra atención lo es.

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En todo caso, esto es un pequeño episodio más en un debate muy viejo: ¿Es responsabilidad única de los telespectadores la calidad de los contenidos de los programas? Al fin y al cabo, si no los vieramos, desde luego, no los emitirían… Y si los vemos, ¿la audiencia lo justifica todo?

Hay muchas películas y novelas que exploran el caso de La Noria en argumentos mucho más radicales. Yo ya hablé en el blog de la novela Ácido Sulfúrico, que vuelvo a recomendar.

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A propósito, por si alguien aún no lo sabía: la señora no va a cobrar nada. Ya se ha encargó el Juzgado de menores nº 3 de Sevilla de asegurarse que esa cantidad fuera retenida para pagar parte de la indemnización que le ha caido en la sentencia.

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