Ya veremos…

1 diciembre, 2011

Memoria histórica para las Orquídeas Rojas de Shanghai

.

Las Orquideas Rojas de Shanghai es un libro duro y cruel, escrito por Juliette Morillot, en el que narra la historia que le contó de viva voz Sangmi, una colegiala coreana que, como muchas otras mujeres, sufrió la esclavitud sexual en los prostíbulos de «desahogo» para soldados japoneses en Shanghai, en la época de la expansión del ejército nipón por toda asia, antes y durante la II Guerra Mundial.

Una historia conmovedora y triste que leí hace ya un buen puñado de años, y que acabo de recordar al saber que China va a rehabilitar y convertir en memorial los tres edificios que conforman el que fue el Salón Daiichi (salón número 1),  una de las 149 «casas de consolación» que las tropas japonesas utilizaron entre 1931 y 1945.

.

Ahora que las 200.000 Sangmis que pasaron por esas casas van convirtiéndose en fantasmas de una historia ya pasada, China quiere que su horror no se olvide y las desentierra de sus cunetas con este gesto.

Tal vez es un buen momento para releer la novela y recordar que ese drama se repite en cada guerra. Con casas oficiales o a la puerta de las casas, sean guerras tribales de «negritos bárbaros infieles«, sea a manos de muy cristianos marines o nobles cascos azules -estos nos duelen más cuando ocurre, porque son los nuestros y no queremos creer que nuestros chicos puedan caer en las barbaries de las guerras como otros-, sea de forma masiva, sea ocasional, sea políticamente programado, sea por puro impulso revanchista o subidón de la sensación de poder de las tropas… las mujeres siempre acaban pagando con violencia sexual un sobre costo en todos los conflictos armados.

.

Hace un par de días, tomando café, surgió la reflexión de que tradicionalmente las crisis se acababan con guerras y epidemias, y que aún no se había mencionado esa alternativa… Bueno, ahí viene Irán. Ya veremos. ¿Exagero?… Ojalá. 

.

Mientras tanto, Las Orquideas Rojas de Shanghai es una gran lectura, pese a la crudeza de algunos pasajes, una historia muy muy recomendable, con su canto al amor y la dignidad, a la solidaridad, y esa inevitable sensualidad oriental tan llena de aromas y sutilezas.

.

16 marzo, 2011

LA NUBE, hoy sobre Japón

 

Bordeando la la orilla del océano pero sin meternos en él, porque lo insondable da miedo.

Así es esta entrada, que trata sobre Japón pero sin pararnos en Japón, porque la devastación que está sufriendo estos días no acaba de parecerme asumible y no me veo capaz de reflexionar sobre lo que algunos dignatarios europeos ya han llamado apocalipsis. Espero que exageren, aunque se ajusta bastante a mi imagen mental de lo que le está pasando al Imperio del Sol Naciente. Tal vez otro dia me nazca un mensaje de duelo, un lamento fraternal, o algún otro tipo de homenaje a distancia… De momento sólo tengo pasmo perplejo y un cosquilleo en el estómago que dice que esto no ha acabado.

Así que sin hablar de Japón, pero con él en presente, nos dedicaremos a cosas prácticas que puedan aunque sea remotamente servir de algo, al país damnificado o a nosotros y nuestro futuro.

Lo primero de todo, lectura. Resulta que con todo esto recordé una de las novelas juveniles de la extensa (eeeeeextensa) colección que abarrota las estanterías en casa de mis padres, allá en las pucelanas tierras. No sólo me acordé de que la tengo, si no que recordé que se trata una de mis favoritas, y de hecho la he releido muchas veces a lo largo de los años, incluso después de haber dejado atrás esa franja de edad que las editoriales consideran como «juvenil»: La Nube.

Pensé compartir aquí la referencia para que la podáis aprovechar quienes tengáis chavales a vuestro cargo y ocasión de recomendarles lectura (cosa no siempre fácil aún teniendo chavales), o incluso vosotros mismos, si no sois demasiado exigentes en la adultez de vuestras elecciones bibliográficas.

La Nube fue escrita en 1987 por Gudrun Pausewang, aunque ha sido reeditada recientemente por Lógez Ediciones (es baratito, lo venden a 10 lerus. Y también es bastante fácil encontrarlo en bibliotecas públicas, podéis consultar vuestra red -en la mia si que está-). Narra la huida de una joven en los años 90 tras un grave accidente en una central nuclear en la Republica Federal Alemana, cuando ya Chernóbil ya había sido casi olvidado por todos. Escapando al principio de la nube que se acerca cargada de lluvia ácida y radioactividad, y de si misma luego, de las pérdidas, de la incomprensión y el rechazo temeroso de algunas personas, de la negación feliz de la realidad de otras, de la manipulación informativa… La Nube nos presenta una dura historia de supervivencia que de repente vuelve a estar de moda.

Tal vez debería ser un texto de lectura obligatoria, porque tenemos tendencia a olvidar que las energías a veces son incontrolables y que aunque nos creamos pequeños dioses, no somos infalibles. No lo digo como alegato en contra de la energía nuclear, soy lo bastante realista como para entender que me gusta mi frigorífico-congelador, mi aire acondicionado, mi lavadora y toda esa pequeña  legión de electrodomésticos que nos facilitan la vida, y que por mucho que sean de la categoría óptima para ahorro energético y que ponga bombillas de bajo consumo, del viento y el agua hoy en dia no sacamos lo que gastamos. Pero el equilibrio de la balanza entre la producción y los riesgos de la energía nuclear es un debate que no debemos olvidar, como mínimo, para que no se relajen los responsables de la seguridad (y aún así… a ver quién contiene un terremoto 8,9. La naturaleza siempre tendrá sorpresas incontrolables).

 

Por otro lado, para los amantes de la navegación internáutica, unos blogs de españoles que escriben desde Japón. En ellos podéis seguir de primera mano los acontecimientos y el dia a dia en aquel país, y cómo la normalidad y la anormalidad se mezclan en este caos:

Kirainet – Un geek en Japón
Los ojos de ella
Frikis y punto
Japangaijin

Nos falta algún link de ayuda…

Cruz Roja Española en su web oficial, que es lo primero que me fui a mirar, no indica ningún sistema de recogida de ayuda, de momento. Aunque para libia si que hay, por si queréis colaborar con ese otro drama (anda, que vaya racha llevamos…). Lo que sí que he leido es que ya se han detectado varias webs falsas que recogían fraudulentamente fondos de ayuda a Japón, por lo visto una actividad muy frecuente cada vez que pasa alguna catástrofe, así que andaros con ojo no sea que vuestra solidaridad acabe engrosando el bolsillo de algún timador desalmado. Por lo que yo sé, (aquí tenéis un artículo de La Razón que recoge varias iniciativas) se puede enviar donaciones a través de Cruz Roja Japonesa y Americana, también hay un sistema de recogida dependiente de google, Telefónica y Airtel han establecido sistemas de sms a beneficio de cruz roja, movistar también tiene algo montado en su página de facebook… Os pongo un par de las más sencillitas, y si eso, vosotros ya buscaréis en el texto de La Razón otras alternativas:

– Telefónica, Movistar: enviando SMS o mensajes de texto con la palabra Japón al 28077, si se es cliente de esta compañía, con un coste de 1’2 euros más IVA, y cuyo total será íntegramente destinado a la ayuda humanitaria en el país nipón.

– Vodafone: enviando el mensaje CRE al 28052. El coste íntegro del mensaje (1,20 euros) se destinará a Cruz Roja para su labor de ayuda humanitaria en Japón.