Ya veremos…

14 noviembre, 2011

INDIGNADOS NO. CABREADOS.

Filed under: El Medio Limón dice... — Chus @ 10:11
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.Una entrada del medio limón…:

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INDIGNADOS NO. CABREADOS.

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Pues ya estamos en la recta final de las elecciones…

Y cada día que pasa me voy sintiendo más y más… ¡cabreado!. Cabreado, sí, por que decir “indignado” ya se va quedando corto, ¿No os parece?

La noticia, la acabo de conocer: “Fallece una mujer con aneurisma tras deambular por cuatro hospitales”

Ando dándole vueltas a la cabeza desde hace un tiempo a todo esto de los recortes sociales y, sobre todo, a los temas de sanidad. Me cabreo cada vez que escucho o leo esa nueva palabra inventada “copago”. Y me asusta la visión que nuestros políticos tienen del mundo. Analicemos si no el concepto…

En teoría, entiendo que el copago es una forma de co-financiar la sanidad “a pachas” entre el gobierno de turno (administración central, autonómica…) y nosotros, los usuarios. Esto serviría además para evitar que abusemos del uso de los mismos, pues somos unos desconsiderados abusicas que no tenemos otra cosa que hacer que ir a perder el tiempo a los hospitales y a que nos sometan a operaciones carísimas que paga sufridamente “el gobierno”… ¿Más o menos, es así, verdad?

Pues bien. Lo cierto es que no me asusta, en principio, tener que pagar un euro o así por ir a que el médico me introduzca un dedo en el culo (es lo que tiene tener una próstata de más de 45 años…). Si hasta parece ser que hay que pagan muchísmo más por lo mismo y con gusto. Lo que me asusta es la idea velada que hay tras esto: Que el gobierno (la clase política) son una casta superior y nosotros, ciudadanos de a pie, inferior. Se hace una muy clara separación entre ambos.

Y es que “copago” es una palabra que no existe, pero que se utiliza como sinónimo de “a medias”. Lo que olvidan estos políticos (y algunos empresarios y “librepensadores” a nómina) es que el gobierno, las administraciones, NO TIENEN DINERO PROPIO. El dinero con el que se paga todo sale de nuestros bolsillos. Por tanto, más que “copago” sería “REPAGO”: pagar dos veces por el mismo servicio.

Se me ocurre un ejemplo relacionado con mi profesión: sería como si yo (cuando aún trabajaba), después de hacer una instalación eléctrica religiosamente pagada por el cliente, le instalase un contador de monedas en lugar interruptores para que cada vez que quisiera encender la luz, me tuviese que pagar.

¿Qué hay tras esto? Pues esconder su INEPTITUD como administradores de nuestro dinero. Y encima, culparnos a nosotros. En el caso de la noticia que me ha hecho escribir este tocho, la culpa será de la pobre mujer por ser tan egoísta de morirse por un aneurisma para joder.

Anoche, en Salvados, de la Sexta (magistral Jordi Ébole!) aparecía un tipo, todo un catedrático de no sé qué que decía que en términos macroeconómicos que se mueran unas cuantas personas por casos así es lamentable pero necesario para la economía. Acojonante.

Cuando era adolescente, devoraba cómics, películas y algún que otro libro de ciencia ficción. Me encantaban aquellas que dibujaban futuros en los que los coches volaban, colonizábamos en sistema solar y la vida era mucho más fácil gracias a la automatización. Y contaba los años, con la esperanza de que mi esperanza de vida me concediese la gracia de poder verlo. Deseaba que llegase esa barrera del año 2.000 que en mi mente marcaba la llegada de ese futuro. Pero ya la hemos pasado y resulta que no llegó… ¿ O sí?

Por que junto a esas historias, había otras más oscuras que pintaban mundos que apenas se diferencian a lo que hoy vivimos. Y, sobre todo, a lo que nos puede conducir.

Vivimos en una sociedad donde se minimiza la importancia del individuo. No importa un carajo que muera alguien si con ello se contentan los mercados y el político conserva su estatus. No importa si te quedas sin trabajo, sin casa, sin comida. No sólo no importa, si no que además, es culpa tuya. Que la constitución recoja estas tres cosas como derechos fundamentales es, simplemente, anecdótico. Incluso no sé qué político se atreve a decir que hay quien se apunta al paro por que quiere…

De nada sirven las manifestaciones de miles y miles de indignados. Somos antisistema, somos perroflautas, somos terroristas… Cualquier excusa es buena con tal de no reconocer la realidad del problema: Que vivimos en una democracia del pueblo, pero sin el pueblo.

Y yo sin saber a quién votar: Si al malo… o al peor. Eso es lo más triste.

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