Ya veremos…

11 abril, 2011

Bachillerato de excelencia para los excelsos hijos del partido.



 

«cuánto más educación y de más calidad sea la educación que reciben nuestros hijos, menos gente votará al Partido Socialista»
Francisco Granados
secretario general del PP de Madrid

 

 

Ole la sinceridad. Así evitamos la disonancia-cognitiva, que es cosa incómoda de sobrellevar.

 

Precisamente por eso nos ha rechinado tanto la propuesta a la mayoría, porque nos veíamos venir que el bachillerato de excelencia será una vía de segregación a la que accederán “SUS hijos” para separarlos de la plebe y señarlarlos para un futuro de gloria y éxito y, por supuesto, para su adecuada formación en lo que a tendencia política se refiere. ¿Los mejores? No, los suyos. Ya se encargarán sus centros de élite y sus papás y los amigos de sus papás de que los niños tengan la nota necesaria, como siempre ha ocurrido con las familias de bien. ¿O es casualidad que “los hijos de” siempre tengan notas medias superiores para acceder a la universidad o a donde quieran (o les impongan) ir, aunque muchos de ellos no sepan hacer la o con un canuto?

Personalmente no veo del todo mal un refuerzo y una atención especial para los alumnos brillantes. Igual que hay programas de refuerzo para el alumnado que se queda corto, también podría haber programas para el que sobresale, con el fin de no tenerles en clase como muebles, obligados a ir a un ritmo que les aburre en vez de permitirles lanzarse a la carrera y sacar provecho de sus potencialidades. Algunas horas lectivas podrían  desdoblarse y pasarlas con profesores especializados en programas de refuerzo. Pero claro: si es cuestión de derecho, deberían poder acceder a esto todos los alumnos sobresalientes en todos los centros. El problema es que no somos tan tontos como para no olernos que los bachilleratos de excelencia estarán allí donde estudian SUS hijos, (y si no ya se encargarán de que sus hijos estén allí donde están los bachilleratos de excelencia), que SUS hijos conseguirán notas infladas y recomendaciones para su incorporación directa a estos programas, que lo diseñarán como un proyecto segregador y no de refuerzo de competencias, y que serán sobre todo una herramienta política y de elitismo social.

Lo peor, es que será con fondos públicos. Claro que tampoco debería extrañarnos, con fondos públicos financia la Espe “sus” televisiones y radios (ah, ¿qué no son suyas? Quién lo diría…) y con fondos públicos pagamos a Sostres por decir burradas día si y día también en TeleMadrid.

Al fin y al cabo deberíamos aplaudir a Francisco Granados, ha sido la mar de honesto, no ha hecho más que decir lo que de verdad planean.

Mientras tanto, nos enfrentamos a unas elecciones en las que tendremos que elegir no a qué candidato, si no a qué corrupto-prevalicador-chorizo votamos, con más de 100 candidatos imputados en causas judiciales.

No sé, pero para mi que la inmensa mayoría de esos candidatos de uno y otros partidos (otros, los minoritarios también tienen sus pequeños muertos bajo las alfombras) habría estudiado en bachilleratos de excelencia si sus papás hubieran sido Aguirre, Chaves y compañía.