Ya veremos…

5 octubre, 2012

Cifuentes, Gallardón… A las puertas del 1984 más orwelliano

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LA GUERRA ES LA PAZ
LA LIBERTAD ES LA ESCLAVITUD
LA IGNORANCIA ES LA FUERZA

Las 3 consignas del Partido
Miniver (Ministerio de la Verdad, en neolengua)

1984, George Orwell

 

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No, no es que ayer el programa de PROFETAS DE LA CIENCIA FICCIÓN tratara sobre Orwell. Ayer tocó un autor muchísimo más optimista, Isaac Asimov. Pero cada vez que el gobierno o uno de sus lebreles hace uno de esos malabarismos lingüísticos de los suyos, esos que convierten la limitación de derechos en un alarde de modernismo y democracia, que vuelven racionalización los recortes, que hablan de mejorar la calidad mientras tajan y suprimen los recursos, que etiquetan descaradamente como sociales medidas que asfixian a las familias y festejan al que más tiene… no puedo dejar de recordar la novela 1984 de Orwell.

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De momento su neolengua particular no reduce el vocabulario y las expresiones lingüísticas a su mínima unidad… ¡¡pero qué bien se les da el arte de reinventar significados!!  Desde la “mujer-mujer”  y la violencia de género estructural” de Gallardón que ya son pura neolengua por su perversión absoluta del significado (me recuerda mucho el término “buensexo” en neolengua cuyo significado real es “castidad»), hasta el reciente “modular” de la señora Cifuentes aplicado al derecho de manifestación, en el que todos intuimos un “restringir”, “limitar”, “prohibir” o término en la misma línea de finalidad más o menos castrante, según la dejen.

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Sólo les falta lo de ir modificando sobre la marcha las referencias de la historia y medios de comunicación para ajustarlos a “la verdad” del día. Eso aún no ha llegado… pero honestamente, ¿no lo harían si pudieran? Si pudieran evitar que los medios de comunicación sacaran como moscas cojoneras cada día esos videos en los que los mismos que hoy dicen negro defendían con encono, y hasta con pública recogida de firmas, sólo unos meses atrás el blanco… ¡¡qué gran alivio!! ¡¡cuánto ibamos a ganar en paz social!! (“lapazsocial”, otro término susceptible de ser neolenguado) No sé cómo aún no han sugerido la creación de un Miniver, (Ministerio de la Verdad en neolengua). El señor Wert seguro que se encargaría de él con gran entusiasmo.

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Hay que “bienpensar”. Como en 1984 ante las observantes telepantallas, hay que ser y mostrar en todo momento un “tranquilo optimismo” que no incomode a la mirada del Gran Hermano. Que no altere el concepto de ciudadanía “comodiosmanda” del gobierno, ni moleste a los mercados con herejías del tipo “primero la gente, luego los bancos». El buen ciudadano ya se sabe, no se enfada ni se manifiesta.

Y si pudiéran enviar a los detractores a protestar a algún descampado de la periferia, donde no estorben el tráfico ni accedan cámaras de televisión… Espera, que esto ya está propuesto. Es lo de modular, ¿no?. Sólo que se equivocaron de novela. Eso de enviar a las afueras a los disidentes donde no se sepa de su existencia es más de Un Mundo Feliz, de Huxley. Pero por supuesto es por lapazsocial, no porque les moleste la disidencia. Por la modulación de los derechos para una racionalización lógica, que nos permita expresarnos y al mismo tiempo circular por las calles de Madrid. Es cierto que el derecho de circular con el coche sin estorbos no es constitucional, mientras que el derecho a tener vivienda digna, trabajo, educación y sanidad, garantía en la separación de poderes, obligación de la administración de buscar el bien público (no el de los bolsillos propios ni el de Merckel) y esas minudencias de la participación ciudadana y tal y tal son derechos constitucionales, cuando no vienen directamente reflejados en la carta de Derechos Humanos. Pero el concepto de «derecho» es otro de esos extremadamente neolinguables.

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En todo caso, 1984 está presente en nuestras sociedades desde hace mucho tiempo en forma de manipulación de los medios de comunicación, uso del lenguaje, del miedo y del odio, creación de enemigos externos para facilitar el control interno del pueblo… Pero a niveles mucho más manejables. Esos extremos de novela distópica tan orwellianos no son más que pura ciencia ficción… ¿no?

 

P.D.: Puestos a entender los significados a capricho del que manda, y ya que Rajoy ha decidido que los que se expresan en una manifestación son los que se quedan en casa, El Intermedio convoca a todos los españoles a manifestarse contra los recortes quedándose en casa el próximo día 14 de octubre a las 7: oo de la mañana en sus casas. Las 6:00h. según el cartel… Da igual, haremos dos horas de manifestación seguidas y solucionado.

Desde este humilde blog, nos hacemos eco de la iniciativa «DEJA LA CALLE, TOMA TU CASA» y prometemos seguirla fielmente, salvo caso de fuerza mayor.

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25 octubre, 2010

Gran Hermano

«Bajo el Nogal de las ramas extendidas
yo te vendí y tú me vendiste.»

 Telepantalla (La nota amarilla) – Gran Hermano
1984, George Orwell

Ya tenemos Gran Hermano. Otro. Por el doce he visto que vamos, aunque he tenido que buscarlo en google porque yo, lo que es ver Gran Hermano,… como que no. Lo que pasa es que este año tenemos en la casa a “Cheru”, Eduardo en su DNI, programador informático con discapacidad auditiva, y eso hace que Gran Hermano aparezca en mi vida diaria de forma tagencial, al invadir en forma de noticia varias webs relacionadas con la sordera.

El año pasado había un chaval sordo en el concurso de baile, este año en Gran Hermano. Será cosa de la moda…

A mi, en el fondo, lo que me preocupa es que Gran Hermano llegue ya por la 12ª edición. Y una se pregunta cuánta de la gente que lo sigue sabrá que Gran Hermano es un personaje de novela. No digamos ya, cuántos habrán leido “1984” o sabrán de qué va la historia. Y más allá, cuantos sabrán qué significado tenía realmente el concepto de Gran Hermano original, sustituido tras doce ediciones de pantalla por un ojo que todo lo ve público y telegenético, tan alejado de la crítica al control gubernamental y la manipulación de las masas por las clases políticas que denunciaba Orwell en su novela.

¿Vanalizado? ¿Es peor que sea la tele la que nos vacía de criterios y nos convierte en borregos, en vez de que sea un Estado totalitario el que se encargue de hacerlo?  Tal vez simplemente cambiamos de manos. Es posible que sea puro snobbismo y que realmente igual dé venderse a unos u otros… pero a mi me parece aún más sórdido y patético que la cosa vaya en función de índices de audiencia y telebasuras.

«Te figuras que existe algo llamado la naturaleza humana, que se irritará por lo que hacemos y se volverá contra nosotros. Pero no olvides que nosotros creamos la naturaleza humana.»

(1984)

Acabo de leer una novela que recomiendo ferviertemente: Ácido Sulfúrico, de Amélie Northomb. Al estilo de El Fugitivo (que también fue libro antes que película), trata de la deshumanización y degradación que las sociedades podemos llegar a alcanzar, y como argumento nos proponen un Reality Show. En este caso, el programa se llama Concentración, y los concursantes son presos en un campo de concentración.

Te figuras que existe algo llamado naturaleza humana que impedirá que estas cosas pasen, algo bueno en la masa que estallará antes de dejar que la basura nos arrastre hasta tan lejos… ¿Nuestra deshumanización crea la telebasura? ¿Es la telebasura la que nos deshumaniza? ¿Es el político el culpable de la tragedia? ¿El programador de tv? ¿Los guionistas? ¿Los guardianes del campo? ¿El espectador?… ¿Seríamos capaces de apagar el televisor? ¿Seríamos de los cínicos que presumen de no verlo pero están al tanto de cada detalle? ¿Nos abstendríamos de votar sobre la vida y la muerte de los concursantes?…

En realidad no sé si está mejor o peor escrita, porque como la he leido en catalán… bastante que me he enterado de la trama (¡y me he enterado muy bien! ¡soy una fiera!). Pero me ha enganchado de tal manera que me la he merendado en cuatro días (de miércoles a domingo). Es cortita, y la tienen en la biblioteca (al menos en la mia), así que si os apetece leer y no sabíais qué, podéis probar con este Gran Hermano de tintes catastrofistas.

Me ha gustado. 

P.D.: También me encantó leer “1984”, por si preferís apagar la tele y seguir teniendo ante los ojos algún Gran Hermano.