Ya veremos…

11 marzo, 2011

Seguimos de luto

 

El miércoles, buceando en la sección de comics para adultos de la biblioteca, a la caza y captura de historias sobre superheroes estilo The Authoroty (me encantó esta saga, superheroes modernos malsonantes y eclécticos, heteros, gays, adictos, confusos, sexuales, dictatoriales… de todo un poco, como la vida misma; Lástima que sólo eran 4 libros y se acabaron pronto), la vida me dio un ejemplo de esos que demuestran que las casualidades superan en la realidad a la ficción. Ya lo decía no recuerdo quién, un escritor no puede permitirse el lujo de recurrir a las casualidades en su trama porque pierde credibilidad, pero en la vida diaria pasan continuamente. De repente, el 9 de marzo, tropiezo por primera vez en todo este tiempo con el comic «11-M, Once Miradas».

Lo cogí, claro está. No voy a decir que me guste… No es «divertido», no es «bonito», no es agradable en resumen. Es un homenaje a las víctimas del atentado en forma de obra colectiva, en la que once autores presentan en forma de historieta distintas perspectivas de la masacre: las victimas, los familiares y seres queridos, los verdugos…

He leido por ahí que todas las historietas coinciden en la necesidad de situar la ética en el corazón de la historia. No sé, en todo caso es una experiencia y una forma más de recordar el peor de los dias de nuestra historia más reciente. Si os interesa, es posible que esté en vuestra red de bibliotecas públicas.

Por otro lado, he sabido de un proyecto que no es nuevo, pero del que yo no me había enterado hasta ahora: «el archivo del duelo». Se trata de un fondo documental para la memoria que el CSID está elaborando (¿o ha elaborado?) analizando los más de 70.000 documentos, entre mensajes escritos en los soportes más diversos (6.432 escritos en folios y cartones, documentos oficiales aprovechados como papel, prendas de vestir, cortinas, manteles,…), fotografías (2.482) e incluso estampitas (919), que la gente dejó en las estaciones de tren de Atocha, El Pozo y Santa Eugenia. Me hubiera gustado poder acceder a la web del «archivo del duelo» en el CSID o en la Fundación de los Ferrocarriles Españoles… pero me parece que no existe esa web.

Yo hoy volveré a escuchar Jueves, de La Oreja de Van Gogh. Y seguro que lloro… Otras alternativas: Ecos, de Luz Casal o Magerit de Carlos Vidal.

FELIZ DIA EUROPEO EN MEMORIA DE LAS VICTIMAS DEL TERRORISMO, 11 de Marzo según el Parlamento Europeo, ya sabemos todos por qué.

11 marzo, 2010

Otra vez, 11 de marzo

Filed under: Cosas del dia a dia — Chus @ 13:24
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Hace seis años estrenaba trabajo, y aunque se suponía que nuestros ordenadores no tenian conexión a internet, resulta que el mío la tenía. Pasé aquel dia buscando una y otra vez noticias sobre Madrid, y la radio nos acompañó toda la tarde. Y lloré, claro. Supongo que muchos lloramos, incluso aunque no tuvieramos a nadie en aquel tren.

No sé por qué, tenía aquel día asociado a la canción «Adelante», tal vez porque aquel dia la pusieron en la radio entre recuento y recuento de pedacitos de gentes, y entre tanta oscuridad le pareció a mi alma un himno apropiado.

Justo en el momento en que empezaba a encontrar oscuridad,
Hasta en el sol de mi ciudad.
Justo en el momento en el que la resignación,
Consumía cada día mi ilusión.

 

Apareces tú y me das la mano,
Y sin mirarme te acercas a mi lado,
Y despacito me dices susurrando,
Que escuche tu voz.

 

Adelante, por los sueños que aun nos quedan,
Adelante, por aquellos que están por venir,
Adelante porque no importa la meta,
El destino es la promesa de seguir.

Adelante, por los sueños que aun nos quedan,
Adelante, por aquellos que están por venir,
Adelante porque no importa la meta,
El destino es la promesa de seguir.
Adelante.

Justo en el momento en que empezaba a sospechar,
Que la ilusión me abandonó sin avisar.
Justo en el instante en que empezaba a olvidar,
A atreverme a imaginar, a inventar.

Apareces tú y me das la mano,
Y sin mirarme te acercas a mi lado,
Y despacito me dices susurrando,
Que escuche tu voz.

Adelante, por los sueños que aun nos quedan,
Adelante, por aquellos que están por venir,
Adelante porque no importa la meta,
El destino es la promesa de seguir.

Adelante, por los sueños que aun nos quedan,
Adelante, por aquellos que están por venir,
Adelante porque no importa la meta,
El destino es la promesa de seguir.

Adelante, por los sueños que aun nos quedan,
Adelante, por aquellos que están por venir,
Adelante porque no importa la meta,
El destino es la promesa de seguir.

Adelante, por los sueños que aun nos quedan,
Adelante, por aquellos que están por venir,
Adelante porque no importa la meta,
El destino es la promesa de seguir.

 

Pero este verano, en una de esas jornadas que pasé vendiendo helados cara al mar, escuché esta canción de La Oreja de Van Gogh por primera vez. La había oído muchas veces, pero no es lo mismo oír que escuchar. Ay, cómo lloré otra vez… Y cuantas veces después se me han saltado las lágrimas sin poder evitarlo, a veces mezcladas entre la risa por lo ridículo de la situación. Se me ocurrió aquel día compartir con el medio limón mi descubrimiento y él también llora (qué le vamos a hacer, somos así de ñoños). Al fin y al cabo, para eso la escribieron, en homenaje a los atentados y en beneficio de la asociación de ayuda a las victimas

Jueves es una historia de amor sobre la que nunca hubiéramos querido escribir. Es una canción especial, quizá la más especial que nunca hayamos escrito. Nace de la necesidad de destacar cada una de las pequeñas grandes historias que demasiadas veces las estadísticas terminan eclipsando. Por una vez y durante apenas cinco minutos de música, aquel 11 de marzo de 2004 vuelve a ser sencillamente “Jueves”.

 

La Oreja de Van Gogh

 

 

 

 

 

Jueves – La Oreja de Van Gogh

Si fuera más guapa y un poco más lista,
Si fuera especial, si fuera de revista,
Tendría el valor de cruzar el vagón
Y preguntarte quién eres.

Te sientas enfrente y ni te imaginas
Que llevo por ti mi falda más bonita,
Y al verte lanzar un bostezo al cristal
Se inundan mis pupilas.

De pronto me miras, te miro y suspiras,
Yo cierro los ojos tu apartas la vista,
Apenas respiro me hago pequeñita
Y me pongo a temblar.

Y así pasan los días de lunes a viernes,
Como las golondrinas del poema de Becquer,
De estación a estación,
En frente tu y yo va y viene el silencio.

De pronto me miras, te miro y suspiras,
Yo cierro los ojos tu apartas la vista,
Apenas respiro me hago pequeñita
Y me pongo a temblar.

Y entonces ocurre, despiertan mis labios,
Pronuncian tu nombre tartamudeando,
Supongo que piensas que chica mas tonta,
Y me quiero morir.

Pero el tiempo se para,
Te acercas diciendo,
“Yo aun no te conozco y ya te echaba de menos”,
Cada mañana rechazo el directo y elijo este tren.

Y ya estamos llegando, mi vida ha cambiado,
Un día especial este 11 de marzo,
Me tomas la mano, llegamos a un túnel
Que apaga la luz.

Te encuentro la cara gracias a mis manos,
me vuelvo valiente y te beso en los labios,
dices que me quieres
y yo te regalo el último soplo de mi corazón…

(ale, a llorar)