Ya veremos…

31 marzo, 2010

MIGUEL HERNANDEZ. Por culpa del medio limón.

 

Cosas del día a día

Diez de la mañana, lunes. Sigo con la misma ropa del domingo: ayer me achicharré con ella en el parque infantil de la playa, con insolación incluida, y hoy malamente me llega para recogerme del frío. Acabo de dejar al medio limón en algún lugar al que llegamos pese al gps (todas las calles de este pueblo vienen al revés) y donde pasará ocupado en sus asuntos toda la mañana. Preveo una jornada larga… ¿qué haré yo sola, aquí, tantas horas vacías?

 

He tropezado por casualidad con el centro del pueblo y poco más allá con un centro comercial. El progreso al rescate: ¡ya tenemos dónde aparcar, y gratis! Porque en esas calles adoquinadas, entre palacios, iglesias y conventos, la cosa se prometía difícil. Desde el aparcamiento se ven cercanas las cúpulas y las torres de los edificios del casco histórico. Bueno… tal vez sea un centro urbano propio de paseos agradables… ¿pero cómo arrastraré este frío y este cansancio somnoliento entre claustros y sillares de piedra durante toda la mañana? Casi me arrepiento de haber acompañado al medio limón, pero sólo casi. Es demasiado temprano para estar ya aburrida de mi misma.

 

Como la vida es cuestión de actitud, decido ir pasito a pasito a ver si voy viendo el dia cambiar de color. Lo primero, encontrar la oficina de turismo. Por suerte este pueblo tiene indicadores por todas partes, más que semáforos. Crecen en las esquinas y rotondas como parte de la flora urbana de Orihuela, tantas son las cosas que tiene la localidad para indicar. Una vez provista de mi consabida bolsita rellena de panfletos y mapa local, en el que la amable señorita de información y turismo ha señalado unas cuantas direcciones que debo visitar (a su criterio), la cosa no ha mejorado mucho. Miro a mi alrededor completamente perdida bajo el cielo gris, dando vueltas al mapa entre las manos, incapaz de distinguir un punto cardinal de otro. La cartografía no fue nunca lo mio. Recuerdo la habilidad con la que mi prima la catalana guió una visita común que hicimos a Salamanca hace años (dios santo, ¡cuantísimos años hace!), callejero en riste… O las buenas maneras de Tetxu para esas tareas, planificadora oficial de rutas y viajes de la panda de bugambitas. Lo mio siempre ha sido más bien cosa de intuición. Llegar llego… aunque vaya usted a saber cómo.

 

Total… ante la duda de pa’ donde tirar… desayunemos, que estoy en ayunas.

 

En la cafetería decido dejarme llevar por el corazón y, aunque probablemente no sea más que una casa como cualquier otra, con cuatro recuerdos pelados y poco más…, enviaré los pasos hacia la casa de Miguel Hernández, porque a mi las letras me gustan y porque sí, aunque esté en la otra punta del mapa. Llegaré si llego, y si no, habré estado ocupada en lo que voy y vengo, y algo encontraré que visitar por el camino.

 

Como para confirmar el acierto de mi decisión, me dicen que el mapa no es tan grande, y lo que yo llamaba “la otra punta” está a un cuarto de hora andando. Además el sol ya ha salido del todo y un calor primaveral despeja el cansancio del fin de semana trabajado y mal dormido.

 

Con el estómago lleno y el rostro caliente de sol, Orihuela es bella, muy bella. Por algo su centro histórico está declarado patrimonio. Mil rincones me recuerdan otros rincones de mi vieja pucela, edificios señoriales, la huella de un pasado conventual… ¿Qué es esto…? La catedral, responden las campanas. Que buen día para respirar. ¡Qué giro ha dado la mañana!

 

Voy disfrutando mis horas de turista por Orihuela. Estas piedras no son piedras, son otra cosa. En ese edificio estaba la escuela donde estudió el poeta, no encuentro la casa donde vivió su amigo Ramón Sijé, en este rincón leyó la elegía que le escribió a su muerte (Yo quiero ser llorando el hortelano / de la tierra que ocupas y estercolas, / compañero del alma, tan temprano.)

En la casa familiar (Pintada, no vacía: / pintada está mi casa / del color de las grandes / pasiones y desgracias) un enamorado de sus versos me guia brevemente y me suelta, a visitar yo sola (mañana de yo conmigo) el hogar de Miguel. Aquí leyó de crío a Bequer y los clásicos a escondidas de los golpes de su padre, en este huerto leyó y barruntó un futuro de poeta, aquí dormían las cabras (En cuclillas, ordeño / una cabrita y un sueño.) ¡Aquí están el huerto y la higuera de tantos de sus versos!… (Volverás a mi huerto y a mi higuera, / por los altos andamios de las flores / pajareará tu alma colmenera)

 

 Qué le vamos a hacer, a mi me gustan estas tonterías.

 

Al salir me compré una antología poética para reencontrarme con la nana de la cebolla, seguramente el primero de sus poemas que leí, porque entonces en el cole, antes de la LOGSE, se estudiaba a los poetas y todo (dejemoslo en que antes se estudiaba); volver a reencontrar el eco de esos viejos amigos, los versos enamorados del rayo que no cesa, la esperanza entre la pena del cancionero y romancero de ausencias (menos tu vientre / todo es confuso, / menos tu vientre / todo es futuro /fugaz, pasado…) el grito de guerra de hombre libre y comprometido (Para la libertad sangro, lucho, pervivo./  Para la libertad, mis ojos y mis manos,…),…

 

Y recordé que aquel poema que un día memoricé por puro vicio, también era rayo suyo:

 

Tengo estos huesos hechos a las penas

y a las cavilaciones estas sienes:

pena que vas, cavilación que vienes

como el mar de la playa a las arenas.

 

Como el mar de la playa a las arenas,

voy en este naufragio de vaivenes,

por una noche oscura de sartenes

redondas, pobres, tristes y morenas.

 

Nadie me salvará de este naufragio

si no es tu amor, la tabla que procuro,

si no es tu voz, el norte que pretendo.

 

Eludiendo por eso el mal presagio

de que ni en ti siquiera habré seguro,

voy entre pena y pena sonriendo

 

 

De regreso visité el museo de la muralla, que también fue un gran acierto.

Conclusión: FUE UN GRAN DIA. De sol, de luz, de paz y poesía. Gracias al medio limón.

20 noviembre, 2009

Algo que leer

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Sigo sin inspiración.
Miento: tengo un temita por ahí que me llama la atención, un proyecto en web que me parece interesante… pero aún no lo exploré a ver qué contiene realmente, así que no puedo presentaroslo. Y también ando con la idea en la cabeza de hacer un blog para reunir material de aprendizaje de valenciano, porque saliendo de un par de direcciones y programas oficiales, hay que ver lo chunga que está la cosa. Es mucho más fácil encontrar actividades, fichas, vocabulario de iniciación, etc. de cualquier otra lengua por rara que sea, que de valenciano. Con la de blogs que hay en el cibermundo de maestros de cualquier ciclo y nivel educativo con actividades para todas las asignaturas habidas y por haber… pues de valenciano no. O no las encuentro. Así que como una es compulsiva para con ciertas cosas… me lo hago yo, ea. Y ya que lo hago, ¿por qué no compartirlo? Ya se verá.
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A parte de esas cosillas que me tienen la cabeza entretenida, pero que como diría la metafísica aristotélica aún son potencia y les falta para concretarse en acto, no hay nada que traer al blog. También tengo bajos que coser (yo a mi estilo, que siempre se me dio mejor el dibujo que las tareas del hogar: coso con regla y tiralineas plastidecor), pero eso tampoco es muy blogguero.
Así que si asomásteis por aquí con ganas de leer alguna entrada interesante, os recomiendo dos de las que últimamente han escrito en algunos de mis blogs favoritos. Y esta vez no tiramos del blog de Saramago (aunque ha escrito una entrada sobre el paro que no está mal), ni Yoani (que ha conseguido que le conteste una encuesta sobre las relaciones Cuba-EEUU el mismísimo Obama)… esta vez algo cercano y familiar, de nuestro día a día cotidiano.
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Nuestro día a día cotidiano frustrante y oscuro, porque no son dos temas que tengamos para nada resueltos: la actualidad política y el maltrato.
Al grano:
Os recomiendo con mucho interés la lectura de dos relatos breves:
de Mayson
de Mimi
Ya me contaréis.

17 noviembre, 2009

Carta de amor

Ando sin inspiración y de momento no tengo ganas de criticar los comentarios de nadie, aunque seguro que si me pongo encuentro algun palabro perplejeante reciente, salen burradas a diario. Tampoco me apetece sacarle punta a ningún drama, aunque sólo de pensar en el caso de Marta y en los imbéciles que crean grupos de apoyo al asesino… Y al pensarlo me vienen a la cabeza otros casos en los que te preguntas cómo puede la maldad encarnarse de tal manera, y encontrar aún así siempre quien se compadezca de ella y la apoye y sostente. Aquel chaval que violó y arrancó los ojos con las manos a una joven para avandonarla después al creerla muerta y para quien también se pidió clemencia y libertad «porque la condena completa de 25 años arruinaría su vida» (de momento lleva 9 de prisión, en abril se rechazó su última petición de indulto). Aquella panda de chavales que violaron, golpearon, atropellaron repetidas veces disfrutando el crujir de los huesos y quemaron viva a Sandra…  

Y yo que decía que no quería…

Nada, no voy a darle más vueltas, que seguro que se me ocurren más barbaridades sobre las que reflexionar.

Así que como no he oído en la radio ninguna noticia alegre, salvo que el «quien te tienta a las nueve treinta» salió bien (una casi siente como un fracaso personal cuando el tentador es rechazado, ¡me gustan los finales felices!), ni sé de ninguna anécdota trivial que pueda traernos desde la actualidad o desde el dia a dia una sonrisita improvisada… pues voy a compartir un texto que me envió ayer tetxu, una de mis bugambitas de paspasdigamelon. Y luego paso al marujeo doméstico (puaj) y a estudiar valenciano, que esto se va complicando de clase en clase.

Se trata del texto «Bienes comunes», ganador del Concurso Antonio Villalba de Cartas de Amor, y pertenece a Susana López Rubio.

¡Que lo disfrutéis! (aunque tampoco es muy feliz que digamos…)

BIENES COMUNES

Estimada Cristina:

Ayer recibí una misiva de tu abogado donde me invitaba a enumerar los bienes comunes, con el fin de comenzar el proceso de disolución de nuestro vínculo matrimonial.  A continuación te remito dicha lista, para que puedas solicitar la certificación al Notario (…) y tener listos to dos los escritos antes de la comparecencia ante el tribunal.  Como verás, he dividido la lista en dos partes. Básicamente, un apartado con las cosas de nuestros cinco años de matrimonio con las que me gustaría quedarme y otra con las que te puedes quedar tú.

Para cualquier duda o comentario, ya sabes que puedes llamarme al teléfono de la oficina (de ocho a cuatro) o al móvil (hasta las once) y estaré encantado de repasar la lista contigo.

COSAS QUE DESEO CONSERVAR:

La carne de gallina que salpicó mis antebrazos cuando te vi por primera vez en la oficina.
El leve rastro de perfume que quedó flotando en el ascensor una mañana, cuando te bajaste en la segunda planta, y yo aún no me atrevía a dirigirte la palabra.
El movimiento de cabeza con el que aceptaste mi invitación a cenar.

La mancha de rimel que dejaste en mi almohada la noche que por fin dormimos juntos.
La promesa de que yo sería el único que besaría la constelación de pecas de tu pecho.
El mordisco que dejé en tu hombro y tuviste que disimular con maquillaje porque tu vestido de novia tenía un escote de palabra de honor.
Las gotas de lluvia que se enredaron en tu pelo durante nuestra luna de miel en Londres.
Todas las horas que pasamos mirándonos, besándonos, hablando y tocándonos.
(También las horas que pasé simplemente soñando o pensando en ti).

COSAS QUE PUEDES CONSERVAR TÚ:
Los silencios.
Aquellos besos tibios y emponzoñados, cuyo ingrediente principal era la rutina.
El sabor acre de los insultos y reproches.
La sensación de angustia al estirar la mano por la noche para descubrir que tu lado de la cama estaba vacío.
Las nauseas que trepaban por mi garganta cada vez que notaba un olor extraño en tu ropa.
El cosquilleo de mi sangre pudriéndose cada vez que te encerrabas en el baño a hablar por teléfono con él.
Las lágrimas que me tragué cuando descubrí aquel arañazo ajeno en tu ingle.
Jorge y Cecilia… Los nombres que nos gustaban para los hijos que nunca llegamos a tener.

Con respecto al resto de objetos que hemos adquirido y compartido durante nuestro matrimonio (el coche, la casa, etc) solo comunicarte que puedes quedártelos todos. Al fin y al cabo sólo son eso: Objetos.

Por último, recordarte el n º de teléfono de mi abogado (…….) para que tu letrado pueda contactar con él y ambos se ocupen de presentar el escrito de divorcio para ratificar nuestro convencimiento.

Afectuosamente, Roberto.

28 septiembre, 2009

Hasta en facebook se encuentran cosillas…

Filed under: Yo, mi, me, conmigo — Chus @ 15:10
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Hasta en facebook se encuentran cosillas… que me recuerdan a ti.

En una rutina de mil detalles diminutos e intrascendentes,
de esos que hacen que cada día se llene de significado y calor por más que llueva al otro lado de los critales.

Así, del modo en que tú lo haces.
Como voy aprendiendo a hacer de tí con la costumbre.

17 septiembre, 2009

Me levanté charlatana

Filed under: Cosas del dia a dia,Yo, mi, me, conmigo — Chus @ 7:42
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Estoy leyendo la prensa de la Marina Baixa, que es la zona donde resido. Es como los valles de la estepa cerealista, en los que se abrigaban los pueblos al hilo de un cauce… pero aquí son marinas y lo que siguen los pueblos es la costa. Y están más apelotonados, cosa del desarrollo urbanístico (ese que se quedó parado hace año y medio y tan de cabeza nos trae a los de la zona… ¡¡que vuelvan las gruassss!!)
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Pues eso, que como estoy en paro, una de mis actividades diarias es leer la prensa de la marina baixa, por aquello de las ofertas de empleo. Y aunque ofertas no hay, se leen otras cosas interesantes. Resulta que en mi pueblo se hace una Ruta de Tapas este mes… y me acuerdo del concurso anual vallisoletano «Tapa de Oro», y de aquellas jornadas con los amigos, la guía de locales participantes en mano y un boli para ir tachando los visitados y apuntar lo que comías en cada uno. Comida de tapas, cena de tapas, comida mañana de tapas, cena de tapas… obligatorio tomarse la fría y la caliente de cada local guste o no guste el ingrediente estrella, no valen remilgos. Aún así no llegabas ni de lejos a acabar la ruta.  Luego la cosa subió de precio (como todo cuando llegó el euro, digan lo que digan) y en vez de alimentarnos varios días tuvimos que reducirlo a una vueltecita simbólica con un par de tapas y para de contar.
Aquí en Alfaz las tapas van acompañadas por el festival anual de Jazz (hacen la tira de cosas en este pueblecito, tenemos hasta un campeonato europeo de cricket)
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También veo que un vecino ha cumplido 100 años… ¡¡100 años!! Dicen que gracias al clima benigno de la marina… Pues no sé, pero mi bisabuela los pasaba cuando tras tanta vida se hartó de ser paciente y empezó a exigir y maldecir a dios para que se la llevase (al final la hizo caso, claro: ley de vida), y me da que no vio el mar jamás… Ella era Valle purasangre, «valle esgueva» (el del – valle del esgueva- no se pronuncia). Secano y adobe. Y mi abuela, que hace poco se vino a la costa con mis padres, 700 kilómetros de coche que se traga tan feliz, va a por los 98… y en casa aún la tienen que esperar para la cenar, porque se va de pingo y a las diez y media aún no ha vuelto. Esa es de ciudad, no de valle, y si que ha visto el mar, pero ya de mayor. Cuando veníamos de vacaciones a Benidorm de niña, me decía que aunque sabía que la cosa no era así, no podía evitar ver el mar desde la playa como una montaña de agua, y que las olas iban cayendo desde su cumbre.
Tampoco podía evitar pensar que los extrangeros son muy raros, porque la e se pronuncia e, no «i», y la i, es i, no «ay», está clarísimo…
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Bueno, total… que leyendo la prensa local veo que nos hemos unido a la iniciativa «Limpiar el Mundo», que consiste en que la ciudadanía se une un determinado día y se dedica a limpiar un paraje natural de especial significado y valor ecológico. En este caso vamos a limpiar el Parque Natural de Sierra Helada. Que después de buscar a ver qué es eso, que yo no sabía que tuvieramos un parque natural… resulta que son los montes pinados (no existe este palabro, lo acabo de mirar… sustituyase por «llenos de pinos»), por donde el camino del faro. Osea, un sitio muy chulo donde me iba a caminar con mi vecina (suelo llamarla «la loca» por su caracter dicharachero y su alegría a prueba de bomba… pero suena un poco despectivo lo de loca, igual lo cambio por vecina-corage).
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Pues muy bien me parece, vayamos a limpiarlo, que seguro que la temporada turística lo ha dejado echo un asco todo. La gente es muy guarra. Yo casi que paso… Espero que me convaliden la actividad por las miles de acampadas que hicimos durante mi infancia y juventud, todas ellas con su «limpiar el mundo» particular en el que los padres nos ponían a todos a dejar el entorno como la patena antes de irnos (y conste que la mierda ya estaba allí cuando llegabamos, que nosotros eramos gente con conciencia). Además reciclo el cartón, los envases, el aceite (ahora que han puesto un contenedor de recogida en frente de casa y no tengo que agarrar el coche para llevarlo al punto verde), no puedo poner la bombilla ecológica que nos ha regalado el gobierno en ninguna parte, porque ya las tenía todas de bajo consumo, tengo electrodomésticos de esos clase A, botellas con arena en las cisternas y un chismillo en el grifo para que salga menos agua… Y ahora pagaré las bolsas reciclables del carrefour cuando vaya, aunque voy poco: soy más de mercadona. Donde con frecuencia tampoco cojo bolsas aunque sea gratis, porque tengo en el maletero un par de ellas grandotas de esas ecológicas que compré hace tiempo.
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En cuanto a la campaña del Carrefour contra las bolsas de plástico… No sé… A mi me parece que los de Carrefour querían cobrar las bolsas que regalaban sin que la gente se mosqueara por el cambio, así que han echado cuentas y han calculado lo muchísimo que van a ingresar cobrando las bolsas reciclables… y encima hacen lavado de cara (probablemente con derecho a algún tipo de desgrabación fiscal o subvención o algo, por la cosa del medio ambiente)… No me fio un pelo de esa repentina conciencia ecológica, con tanto anuncio a bombo y platillo.
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Bueno, ya me enrollé hoy mil lineas… Me voy que tengo que cambiar los libros en la biblioteca. ¡Qué tragedia! Anteayer se acabó el kioskito, y yo tenía allí un libro a medio leer… A ver si lo tienen en la biblio, aunque lo dudo: era el último de Allende y mi biblio es de pueblo, tiene una cantidad limitada de últimas novedades adquiribles. De paso voy a ver una exposición de humor gráfico sobre la violencia de género que hay en el centro cívico. Ya os digo… en este pueblito se hacen muchas cosas.
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Ah!! Ayer hablaron en el telediario de la reducción del agujero de ozono. Que conste que yo ya comenté el tema hace mucho, en mi «Ande tá el agujero de ozono??». Aunque el mérito era de Al Gore.
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13 septiembre, 2009

Mucho que contar… y al final no cuento nada

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Pasan muchas historias en el mundo que quisiera comentar. Muchas veces por las tardes escribo en mi cabeza las cosas que me gustaría traer a este espacio, pero cuando llego a casa no tengo ni ganas ni tiempo de ponerme a ello. Y no es que no se pueda escribir sin pc… pero se me perdió el hábito de escribir en papel y tinta, aunque a veces cuando miro los cuadernos vacíos me descubro cierto picor en la punta de los dedos, como de palabras que quieren dibujarse. Es más cómodo el teclado y la pantalla, porque se reedita y corrige cada idea las veces que haga falta sin llenarlo todo de tachones. Aunque el viejo método también tiene su encanto, sobre todo porque, salvo que tengas portátil, llevar el pc a cuestas no es muy cómodo. Bueno, tenemos cuatro cuadernos nuevecitos que compramos para el niño y no valen para nada… (resulta que tienen que ser de pasta dura); ¿Quién sabe?, igual me da por ahí, ahora que el calor tal vez empiece a remitir y no se corra el riesgo de empapar las hojas con el sudor y la humedad. Tal vez vuelva a las correrías en busca de rincones inspiradores y me lance a una playa, un café, un parque… Aunque lo dudo, porque no tendré tiempo: cuanto menos trabajo tengo, menos tiempo me sobra, no sé cómo me las apaño.

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Pensé el otro día en comentar que ha vuelto a acompañarme por las tardes el batir del mar en la cala del Mal Pas, y que Isabel Allende se me enredaba con los gritos de las gaviotas. Lo cual suena muy bucólico (y lo es), pero realmente significa que ya no se oye el estruendo de las voces de los turistas que se amontonaban hasta hace unos días en la cala a «disfrutar» de la ola de calor y el hacinamiento ocioso y vociverante. Pronto cerrará el kiosko y se acabará este apaño veraniego… Menos trabajo, salvo que se materialice de repente el eterno “si si, seguro que te vamos a llamar, nos han concedido una ampliacion/proyecto y en cuanto estemos en marcha te llamamos seguro”.

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Bueno, algún día será, digo yo.

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Siempre acaba siendo todo, por lejano e improbable que parezca en las horas bajas. Aprobé latín (aún no sé cómo), conseguí el carnet de ilse de la cnse, encontré con quien desear pasar la vida…

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Esto del carnet de la CNSE se merece un paréntesis propio. Los que no hayan vivido la experiencia no saben lo que era aquello, toda la mañana en la sede del exámen, un hacinamiento de aspirantes histéricos amontonados en los pasillos y pululando de puerta en puerta, ahora el teórico, ahora a traducir un texto de prensa, ahora un comic, ahora un audio a signos, ahora un video signado a oral… Afú, aquella traducción a oral interrumpida tras el prometedor y bien entonado “había una vez en un árbol…” y quedarte callada en la más absoluta perplejidad… ¿qué coño hay en el árbol? ¿qué está contando la tía esa de patas y pelos? ¿un pájaro peludo?… Para de repente ver la luz y exclamar en la sala silenciosa “¡¡ERAN ARAÑAS!!” (si, una birria de interpretación)… Afú, aquel exámen final, una oportunidad extraordinaria fuera de fecha, una sola prueba: un audio sobre el SIDA… y en la mente el pánico creciente… “Ay dios que van a hablar de homosexualidad” (que una ha visto documentales sobrados para saber que todo documental sobre SIDA habla de homosexualidad, aunque sea en la parte de ideas erroneas)… “Ay dios que no sé decir ni gay ni homosexual en lengua de signos”… “¡¡¡Ay dios que sólo sé decir maricón!!!” (cosas de frecuentar la juventud sorda, no aprendes a hablar sobre el frente polisario y la república checa, pero signos sobre tacos y bebidas alcohólicas, los que quieras)… ¡¡¡Ay virgen santa que este sordo que me mira signar es de la asociación Triángulo!!!…

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Ya, ya rememoré el examen de la CNSE. Exámenes, que me presenté varias veces. El índice general de aprobados era bajo, tirando a ridículo en algunas convocatorias. Ni punto de compración con los ciclos: por mucho que se sufra en ellos, la probabilidad de titularte es mucho más alta. Total… luego hice el ciclo, (¿por qué? porque aunque habría otros modos de asegurar el título profesional, a mi me apetecía hacer macramé intensivo con los horarios un par de años, contaba con el apoyo de mi empresa y de mi compañera laboral –que también se apuntó al macramé–, y me atraía mucho la experiencia, que resultó muy positiva y enriquecedora, aunque para entonces ya sí que sabía decir homosexual). Y a partir de ahí dejé de renovar el carnet, porque ya no me hacía falta y porque aunque me había costado sudores conseguirlo, y para la comunidad sorda es más glaumuroso el carnet que el ciclo, en cierto modo me sonaba a cachondeo eso de que tengas que validarte cada x tiempo, aunque sólo fuera un mero trámite. Me olía a empecinamiento controlador: los ilses son nuestros y para que no se les olvide, el carnet no les pertenecerá nunca del todo.

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Y con estos desbarros se me ha ido el hilo de lo que quería contar… El caso es que tengo muchas cosas sobre las que divagar. Igual debería apuntarlas en una lista según me vayan viniendo a la cabeza, y poco a poco… La verdad es que el tema de los exámenes de la CNSE no era ninguna de las cosas sobre las que había pensado escribir.

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Me las apunto, igual si hay suerte mañana estoy más centrada, ahora toca hacer la cena y ver el Doctor Mateo (ay Lastres, aquellos veranos de camping a la vera de sus playas…)

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Si alguien gusta… hamburguesas al estilo whopper pero caseras, de pollo-pavo por la cosa de los triglicéridos (eso sí, de pollo, pero con sus salsas, claro).

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23 mayo, 2009

Un balcon hacia mi misma

Filed under: Cosas del dia a dia,Yo, mi, me, conmigo — Chus @ 10:54

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El primer día me senté cara a las latas de refresco y las bolsas de pipas y pensé: “voy a odiar este agujero”.

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Pero no era verdad, yo rara vez he odiado algo que estuviera haciendo; Como buena bugambita, tengo, valoro y cuido mucho la especial capacidad de disfrutar y aprender de cada cosa que toque hacer. Las experiencias no son grandes ni pequeñas, ni son pobres, ni son retrocesos… son sólo experiencias, duran lo que duran, y allá tú si mientras ocurren la quieres exprimir y alimentarte o no de ellas. No sólo de las naranjas se hace zumo.

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Era sólo el fantasma de la angustia envenenándome. Llevaba el ánimo hundido, el 20% de paro pronosticado en el telediario para el año que viene (lo he dicho muchas veces: no debo ver los telediarios), tu tristeza tipo “y yo te traje de tu tierra para que acabaras haciendo esto”, y las hormonas hiperactivas y sensibloides de cada mes digiriendo todo eso.

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Y es que cuando tu vacilas, yo caigo. Lo sé, no es justo. Tienes derecho a tu momento tonto como todos, sin tener cargar con el peso de mi consecuencia aún más tonta.

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Al día siguiente giré la silla cara al mar, empecé a escuchar la música, me centré en la lectura, la brisa me trajo olor a sal, los ojos se me llenaron de reflejos del sol en el azul cercano, en la piedra de la plaza, en el verde jugoso de las hojas de las palmeras… y me dejé llenar de la maravilla.

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   lo que yo veo (un día sin sol)…   lo que me trae el viento desde el otro lado de la balaustrada blanca…

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No volví a ver “ese agujero”, ahora es mi balcón de todas las tardes.

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Disfruto de estos días en los que he recuperado el viejo placer de pensar, dejar vagar la mente y reflexionar a solas; vuelvo a detenerme sin prisas en la minudencia de absorverme en los detalles. Hacía mucho que no me detenía a perder el tiempo simplemente en sentir, en sentir el calor del sol en la cara, la caricia de la brisa, el frescor del nublado pasajero, los juegos de las luces y las sombras, los colores… Y no sé por qué. Supongo que peder el tiempo en estar a solas no era tan atractivo cuando la alternativa era perder todo el tiempo disponible en respirar tu compañía.

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Hace años, antes de ti, yo viajaba a veces sola para estar a solas, paseaba a solas, me escapaba a solas, dedicaba horas al dibujo y la pintura, escribía y leía hasta perderme en las letras, dedicaba tiempo y tiempo a peder el tiempo dentro de mi misma. Bebía a sorbitos mi soledad como un lujo precioso y refrescante, un mantra que enriquece y calma. Luego llegaste tú y lo llenaste todo, porque te prefiero. Mi mantra es ahora el olor de tu cuello, y preferí que sobre mi piel se derramara en vez del sol y el viento tu mirada.

 

Pero ahora, estas tardes vendiendo (pocos) helados ya no son un parche económico hasta que vengan tiempos mejores, si no el reencuentro con las viejas costumbres.

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En mi puesto de helados hay una radio que llena la tarde de música. Y un mueblecito lleno de libros de la dueña, entre los que escarbo buscando historias de vampiros y de conspiraciones. Además me he renovado el carnet de la biblioteca, que yo en cuatro horas consumo mucho libro. Y sentada en mi silla con un libro en el regazo, o apoyada en la cámara para recoger mejor el sol, contemplo la plaza empedrada y respiro, dejo que el mar me llene de olores y gritos de gaviota. Sé que recordaré con cariño mi balcón cuando esta época pase.

 

                              asomandome al cierre de la jornada…

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20 mayo, 2009

A catástrofes predichas, salvavidas de amor.

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Cosas del día a día:
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Del día a día…??
Lo malo y lo peor es que los días se repiten siglo tras siglo bajo el mismo sol y convierten nuestras realidades más oscuras en viejas predicciones.
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Lo bueno es que la repetición de tormentas nos deja la esperanza de la repetición de calmas.

Lo mejor es que para hundirse importa no sólo el peso que ejerzamos hacia abajo…
por mucho que nos empujen desde arriba,
también cuenta la calidad del mar que nos sustenta.
Y nosotros flotamos.
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«Como en el principio de Arquímedes, flotar o no flotar no depende sólo de la materia de la que uno está hecho, sino también del líquido laboral y afectivo en que intenta nadar».

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17 abril, 2009

FIN DEL MUNDO

Filed under: Yo, mi, me, conmigo — Chus @ 10:42
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Generalmente con la primavera nos invade lo que el medio limón llama el «impulso nido«, y nos lanzamos a hacer reformas y limpiezas exahustivas. Este año la situación económica no anima a reformar nada, y aunque los batallones de limpieza son baratos, tampoco nos ha dado por esas. Tal vez porque el frío volvió y nos llenó de agua los fines de semana y el largo largo larguísimo puente de Semana Santa. Y el clima nos empujó a acurrucarnos en un duermevela de inactividad y mimos, donde no había crisis, ni hipotecas, ni paro, ni nada que alterara esa burbuja de tiempo suspendido en el vacío.
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Este año, para variar, nos hemos pasado días enteros sin salir de casa salvo para renovar el imprescindible acumulo de tabaco y pan, tirados los dos en el sofá, bajo la mantita y con la lluvia al otro lado del cristal (las noches de tormenta fueron hechas para estar junto a una ventana viendo el tiempo pasar..) Y viendo documentales sobre el fin del mundo.
Porque no sé qué manía le dio al canal Historia estos días, que parece que no hubiera otro tema…
Vale, también vimos la peli «Barrabás», de Anthoni Queen, que iba muy bien con la época del año y no la habíamos visto nunca.
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El fin del mundo llegará
para ser exactos
el
21 de diciembre de 2012
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Lo han dicho los mayas, o más bien quienes interpretan su calendario, y mogollón de gente más, habituales en esto de las predicciones y profecías, entre los que estaban Nostradamus, Rasputin, Merlin, la madre no se qué, Casey,… (no he prestado mucha atención a los documentales, demasiado catastrofistas, lo siento)
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Pues no me parece bien.
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Vamos a salvar la crisis justo para que se acabe el mundo. Casi mejor, que se acabe ya y nos dejamos de tonterías.
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Y como comentaba ayer por messenger con una de las bugambitas de paspasdigamelon… Entonces qué… ¿compramos o no compramos lotería? Porque es el día del sorteo… Y mira que como nos toque y se acabe el mundo, me voy a ir al más allá con una mala hostia…
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3 diciembre, 2008

Va por Pedro

Filed under: Cosas del dia a dia,Yo, mi, me, conmigo — Chus @ 7:11

Pedro siempre llevaba las mangas de la camisa recogidas hasta el hombro y el paquete de tabaco encajado entre las revueltas de la manga izquierda. Cuando nuestras noches se cruzaban él ya estaba borracho, y tardé mucho tiempo en conocerle sobrio. Me sorprendió su cuaderno de dibujo, no esperaba esa afición en él, ni menos aún la habilidad de su lápiz esbozando aves y presas. Tampoco me lo imaginaba pescando de madrugada. Juntos hacíamos un rock & roll decente y divertido, y con la cmbia y la lambada éramos dinamita. Fuimos juntos a muchos conciertos de un grupo local de rock, hasta que descubrimos que él iba porque creía que me gustaban, y yo iba porque eran amigos suyos. En la confusión de generosidades a punto estuvimos de irnos a Oviedo a verles tocar las mismas canciones de siempre (no lo hacían mal).
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Era infantil e imprudente casi siempre y sorprendentemente lúcido a veces. Creo que su novia, la niña de los cancanes que volvía a casa casi cuando yo salía, me odió más de una vez. Seguramente tenía razones para hacerlo, pero lo hacía por el motivo equivocado: yo no le quitaba sus besos, sólo sus confianzas. Aunque probablemente a ella esas confianzas no le interesasen. Yo era mucho más joven que ahora, el casi un crío, ella una chiquilla que aún no había acabado el instituto y que parecía pensar que los novios son para adornarte el costado.
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Me gustaría saber qué fue de Pedro. No he vuelto a saber de él desde hace años, se ha quedado parado en el tiempo, con su imagen de rockero y su risa fácil, formando parte del imaginario de Cantarranas en mis recuerdos.
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No sé, hoy me acordé de aquella plaza, las noches, el whisky, la cerveza, el rock & roll y los amigos de entonces. Y especialmente de Pedro, que no fue el más importante tal vez, pero fue siempre honesto y me prometió llevarme a pescar y dejarme sus cuadernos de dibujo. Algún día.
Será que se acerca la Navidad y repasamos los viejos afectos con añoranza.
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