Ya veremos…

20 junio, 2011

El Gran Dictador

Hace ya un buen puñado de años, de esos que suman demasiado para que apetezca recontarlos, vi El Gran Dictador en clase. La asignatura era “didáctica del conocimiento del medio“, y aunque nunca comprendí por qué en la especialidad de Magisterio de Audición y Lenguaje había que cursar didáctica del conocimiento del medio como asignatura obligatoria, mientras que didáctica de la lengua no aparecía ni siquiera como optativa, hay que reconocer que la asignatura nos dio unas cuantas buenas sesiones de cine. El Gran Dictador, El Nombre de la Rosa, En Busca del Fuego… Una vez acabadas las sesiones de cine, había que  desarrollar una unidad didáctica con una de las películas como eje central. Yo y mi compañera ( “la rubia”) elegimos, como os podéis imaginar (porque si no esta entrada no tendría mucho sentido), El Gran Dictador.

El caso es que hoy he visto en la tele, así de medio lado y con rallitas (si, la tele ha decidido estropearse, qué le vamos a hacer…), que la Sexta va a dedicar los lunes a recordar grandes clásicos del cine de humor. Y precisamente se estrena este lunes con dos grandes títulos: “Con faldas y a lo loco” y “El Gran Dictador”. Con faldas y a lo loco es muy buena… pero las películas de Chaplin tienen ese punto especial que les da su forma magistral de utilizar el humor en lo que, lo mires por donde lo mires, son grandes dramas, historias duras y terribles. Tan dura es ésta, que el propio Chaplin dijo que de haber sabido lo que de verdad estaba ocurriendo en los hornos crematorios de media Europa, no se habría atrevido a filmarla.

No voy a perder el tiempo recordando la impresionante sátira que construyó Chaplin para parodiar a Hitler y el nazismo, ideada justo el mismo año que comenzaba la Primera Guerra Mundial, y que le supuso (quién lo iba a decir) ser perseguido por el Comité de Actividades Antiestadounidenses. Sorprende menos el dato de que en España no se estrenara hasta el 76, aunque al menos no tuvimos que esperar hasta el cambio de siglo para verla íntegra, como en Italia. Sólo os voy a decir que si esta noche no tenéis nada que hacer, y aún no habéis visto El Gran Dictador, no perdáis la ocasión de verla.

Y tampoco voy a poner el discurso con el que se cierra la película. Así en frío, y aunque algunas frases contienen verdades como puños inoxidables pese al paso del tiempo, resulta un poco ñoño. En su lugar elijo el baile del globo, una linda metáfora, siempre de moda.

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5 comentarios »

  1. Wow! Esa escena del globo es mi favorita, divino el cine de Chaplin.

    Gracias por el post

    Comentario por kaldina — 20 junio, 2011 @ 17:26 | Responder

  2. A ti por la visita!!

    Comentario por Chus — 20 junio, 2011 @ 17:38 | Responder

  3. Hola.
    Considero que Chaplin tiene mejores películas en su filmoteca, como “Candilejas” o ” Luces de la ciudad”, Sin embargo hay que otorgarle gran mérito a este film por el contexto y las circunstancias en que se desarrolló la filmación, en un momento en que Europa estaba ocupada por los Nazis y Hollywood prefería ignorar la situación,
    el filme en sí, logra convertirse en una crítica mordaz, bastante insultante y poderosa contra el facismo, ridiculiza a la figura de los dictadores e inclusive al mismo pueblo por creer que en el poder de una sola persona se pueden cifrar todas las esperanzas de un futuro mejor. Vamos, que Chaplin fue un comico y su hija heredo el destello de esperanza de su padre.
    Feliz semana
    Besotes

    Comentario por aslaram — 21 junio, 2011 @ 15:00 | Responder

  4. Me gustó mucho la película y recuerdo que estuvo unos años prohibida hasta que se pudo proyectar en los cines.

    Esta escena es muy buena, pero mi preferida es aquella en que Hitler espera la visita de Mussolini y lo prepara todo en su despacho para que cuando éste entre, esté en una situación de inferioridad. De tal manera que él se sienta en su mesa a una mayor altura con respecto del suelo, sobre una tarima. Desde la puerta de acceso a la mesa, hay un largo trecho por el cual el invitado habrá de transitar viendo al fondo y en alto a Hitler, que de esta guisa le parecerá una imponente estatua romana.

    Sorprendentemente Mussolini aparece por una puerta que hay justo detrás de Hitler, con lo cual éste, sentado, lo ha de mirar de abajo hacia arriba y todo el montaje se va al garete por este pequeño detalle. (hablo de memoria y por lo tanto puedo haber cambiado alguna cosa, en todo caso mi memoria lo recuerda así).

    Lucha de vanidades.

    Comentario por Tomàs — 21 junio, 2011 @ 17:33 | Responder

  5. Hinkel y Napoloni están geniales, alguien con talento tendría que hacer algo parecido con Zapateroni y Berlusconi.

    Comentario por arjuna77 — 21 junio, 2011 @ 20:08 | Responder


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