Ya veremos…

8 abril, 2010

Tras un rebaño de cabras

Filed under: Tertulia literaria,Y digo yo... — Chus @ 15:17
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Y digo yo…
 
Tristes guerras
si no es amor la empresa.
Tristes. Tristes.
 
Tristes armas
si no son las palabras.
Tristes. Tristes.
 
Tristes hombres
si no mueren de amores.
Tristes. Tristes
 
(Miguel Hernandez)
 
 
 
“Como no tenía de qué vivir le busqué un trabajo. Era duro encontrar trabajo para un poeta en España. Por fin un vizconde, alto funcionario del Ministerio de Relaciones, se interesó por el caso y me respondió que sí, que estaba de acuerdo, que había leído los versos de Miguel, que lo admiraba, y que éste indicara qué puesto deseaba para extenderle el nombramiento. Alborozado dije al poeta:
 
– Miguel Hernández, al fin tienes un destino. El vizconde te coloca. Serás unalto empleado. Dime qué trabajo deseas ejecutar para que decreten tu nombramiento.
 
Miguel se quedó pensativo. Su cara de grandes arrugas prematuras se cubrió de un velo de cavilaciones. Pasaron las horas y sólo por la tarde me contestó. Con los ojos brillantes del que ha encontrado la solución de su vida, me dijo:
 
– ¿No podría el vizconde encomendarme un rebaño de cabras por aquí cerca de Madrid?
 
Pablo Neruda, Confieso que he vivido, Argons Vergara, Barcelona, 1979
 
 
 
No es que esté obsesionada con Miguel Hernandez de repente, pero resulta que acabo de leer un poema suyo en facebook con motivo del aniversario de su muerte el pasado 28 de marzo… Ya sabéis, un contacto que valora el texto compartido por otro contacto suyo que tú no conoces de nada, y así, de rebote en rebote, desde el Sr.Storch acabo otra vez volviendo a Miguel Hernández, en esta marea recurrente que ultimamente me trae y me lleva desde sus versos a su vida sin que yo lo busque. Y me acordé de ese pedacito de vida suya que leí el otro día y que, de algún modo, he tenido este tiempo dando vueltas por mi cabeza. Tengo la solución a tu vida, una carta en blanco: sólo dime qué trabajo quieres y decretarán tu nombramiento… Y pide un rebaño de cabras.
 
Pienso qué difícil es distinguir cual es la naturaleza exacta de nuestro particular El Dorado, y cuánto tiempo y energías puede la gente derrochar persiguiendo sueños que no son los verdaderamente suyos, si no los sueños “que debería tener”. Qué difícil es priorizar lo que de veras necesitamos y nos da la felicidad, cuánto valor y conocimiento de uno mismo hace falta para tomar la decisión consciente de renunciar a otras cosas tal vez más serias, más responsables, más importantes, más glamurosas, más competitivas, más ambiciosas, más respetables… y concentrarnos en tratar de conseguir nuestro rebaño de cabras.
 
 
 
 

8 comentarios »

  1. Me gusta Miguel Hernández, algunos poemas son hermosos himnos al amor, otros gritos de desconsuelo, silencio, miedo, dolor…Y admiro a los poetas porque, para mi, es un alucine poner en un poema un trozo de vida.Me sobra el corazón"…Ayer, mañana, hoypadeciendo por todomi corazón, pecera melancólica,penal de ruiseñores moribundos. Me sobra corazón. Hoy, descorazonarme,yo el más corazonado de los hombres,y por el más, también el más amargo. No sé por qué, no sé por qué ni cómome perdono la vida cada día"El día que de verdad hagamos y digamos lo que sentimos, será una hecatombe mundial. Más que nada porque eso llamado hipocresía dejara de existir..¿o no?

    Comentario por Candela — 8 abril, 2010 @ 19:54 | Responder

  2. Podría ser buen tema para otro libro, al estilo del Ensayo Sobre La Ceguera de Saramago. ¿Qué ocurriría si toda la humanidad fuera de repente infectada por algún tipo de virus de la sinceridad absolutas? ¿Cómo afectaría a nuestra forma de vida tanta honestidad? Podemos dejar, como en el "Ensayo…", un superviviente a la epidemia, a ver qué pasa.

    Comentario por Chus — 10 abril, 2010 @ 9:26 | Responder

  3. Hola Chus, antes que nada quiero agradecer tu visita, que es muy agradable para mí, adema´s soy afortunada por ello.Bueno te agradezco que hayas pues este poema de mi paisano MIguel Hernández, me encanta era una gran persona,ahora ene l centenario mucha gente se acordó de él incluido Serrat, que siempre cantó para él.Aquí te dejo canción última, a mi me encanta.Pintada, no vacía:pintada está mi casadel color de las grandespasiones y desgracias.Regresará del llantoadonde fue llevadacon su desierta mesacon su ruidosa cama.Florecerán los besossobre las almohadas.Y en torno de los cuerposelevará la sábanasu intensa enredaderanocturna, perfumada.El odio se amortiguadetrás de la ventana.Será la garra suave

    Comentario por Carmeta — 11 abril, 2010 @ 13:03 | Responder

  4. Pienso qué difícil es distinguir cual es la naturaleza exacta de nuestro particular El Dorado, y cuánto tiempo y energías puede la gente derrochar persiguiendo sueños que no son los verdaderamente suyos, si no los sueños "que debería tener". Qué difícil es priorizar lo que de veras necesitamos y nos da la felicidad, cuánto valor y conocimiento de uno mismo hace falta para tomar la decisión consciente de renunciar a otras cosas tal vez más serias, más responsables, más importantes, más glamurosas, más competitivas, más ambiciosas, más respetables… y concentrarnos en tratar de conseguir nuestro rebaño de cabras. Esto para mí es mucho lo voy a leer cuatrocientas veces para mentalizarme, que maravilla nuestro propiorebaño de cabras.Gracias de nuevo mujer inteligenteCarmen

    Comentario por Carmeta — 11 abril, 2010 @ 13:06 | Responder

  5. Ooohhhmmmm…. Me salió profunda la reflexión, eh? De nada, mujer loca.

    Comentario por Chus — 12 abril, 2010 @ 11:41 | Responder

  6. AJAJAJAJAAJA ME HA GUSATDOE SO DE MUJER LOCA AJAJAJAJAJAJAAJ GRACIASSS

    Comentario por Carmeta — 12 abril, 2010 @ 13:07 | Responder

  7. Donde andas Chus? te echo de menos jajajajaja por cierto sabes quién soy no?

    Comentario por Carmen — 13 septiembre, 2010 @ 12:23 | Responder

  8. […] toca limpiar la cueva de arriba a abajo. Pero para Miguel Hernández, aquel poeta que sólo quería un rebaño de cabras y que le dejaran escribir,  siempre hay un momentito. No podremos pasear por Orihuela ni leer a la […]

    Pingback por “Que como el sol sea mi verso, más grande y dulce cuanto más viejo” « Ya veremos… — 31 octubre, 2012 @ 8:56 | Responder


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