Ya veremos…

25 enero, 2008

… Y tú

Filed under: Fantareales cuentosias,Yo, mi, me, conmigo — Chus @ 22:56

Fantarreales cuentosías

Hoy he aprendido una cibermodernonovedad, aprovechando que mi jefe no estaba y consultando a San Google desde su pc: cómo alojar archivos pdf y de cualquier tipo de cualquier capacidad para que se pueda acceder a ellos linkando su dirección desde cualquier sitio. Lo cual es estupendo para poder compartir archivos de más de un mega en mi otra casita, SIGNApuntes, que es el límite que impone msn en sus grupos.

Os pondría un ejemplo, pero no sé yo si os va a interesar mucho así de repente una tesis sobre la sordoceguera o un informe sobre trastornos musculo-esqueléticos, o sobre ayudas técnicas…

Además, qué caray, si os interesa os vais a SIGNApuntes.

Aunque tampoco sé por qué hablo en tercera persona del plural. Sé que tengo un puñadito de visitas diarias, seguramente de gente que me ha visto paseando por sus pasillos… pero escribo para mi y por capricho, sobraría este plural de ponente en la tarima. Tal vez escribo para el imaginario público de mis otros yo, esos que fui y que seré mñana, al otro lado de la esquina de la vida, cuando mire atrás y relea… mmm… nop, creo que no se pueden releer los blogs años después. Me da a mi que desaparecen antes o después, y que no pueden ser rescatados por amigas que los guarden durante años para devolvertelos cuando ya ni te acuerdas de ellos.

Y bueno, también escribo a veces para Tí, sabiendo que nunca lees mi blog…

Así que ignoremos el por qué de este número verbal y sigamos pluralizando.

Decía, que después de tanto avance tecnológico y actualización mediática, me apetece rescatar otro pedacito del pasado. Así que allá va un viejo texto, segunda parte de “El Alma Que Me Desnudas” (no sé aún linkar la frase con su site, así que el que quiera, que lo busque en fantarreales cuentosías pasadas), cuando aquel amigo profundo que me desnudaba el alma (el alma, eh… bueno, y otras cosas alguna vez, pero lo más importante es que me desnudaba el alma con mirarme y que sin amarnos nunca nos quisimos mucho), entró en barrena y en su vacío no se le ocurrió otro consuelo que empezar a coquetear con el lado oscuro.

Esto se escribió sin teclas ni pantallas, cuando las pages eran de papel y la tinta manchaba los dedos y se corría con las lágrimas. Y me gusta, no sé. Manías…

. . . Y  tú

 

 

E

 

l  Alma Que Me Desnudas  me ha dejado, y siendo sólo yo no tengo juego que enfrentarte. Te salieron alas negras y, como siempre, ella siguió tus pasos. Te vio volar, y siendo gato no entendió que perseguía sólo un mal sueño que tú inventaste.

 

El Alma Que Me Desnudas  no volvió con tu resaca. Se quedo en algún mar lejano, dándole zarpazos a olas de mentira. Yo creo que aún no sabe que siguió a un tú que se perdía y todavía te espera, para volver contigo a mi lado.

 

Y yo, sin nada mágico asomándose desde mis ojos, siento el vacío helando la fe que me crecía. Tengo miedo de serte, de pasar de largo, de no alcanzarte, de agarrar vacíos, de mentirte y engañarme… Tengo miedo de esos sueños que te inventas y te ahogan la mirada,de esa falsa paz comprada que te deja, como a mí, vacío el alma.

 

El Alma Que Me Desnudas  no sabría que hacer con este nuevo tú que se desliza hacia la nada; con este tú de sombras apagadas, que escapa dando tumbos y estrellándose las ganas de vivir.El Alma Que Me Desnudas  nunca fue bastante cuerda para entender nada. Y yo, que entiendo, no tengo uñas para arrancarte ese silencio que envenena tus palabras, no puedo devorar tu pena, ni entrar en ti para abrigarla.

 

Y el no puedo me convierte el pecho en puños, y la soledad en puños, y me llena de puños la garganta. Y la noche se ha vuelto golpes que aplastar contra la almohada, por no volverme contra ti y desahogar en ti toda mi rabia.

 

 

 

 

PeroEl Alma Que Me Desnudas  me dejó, y el yo cuerdo que te llora no sabe ser más, ni sabe perder el rumbo tras de ti, ni romperte a golpes las alas negras.

 

Me quedo junto a ti en excesos y siempre escasa, y me duele la pobreza de los tactos, que no te llegan, porque no sé calcular bien la distancia entre nosotros. Me voy volviendo opaca, porque tú ya no me buscas y yo no sé encontrarte, y aún escucho cuando no estás los gritos que te callas.

 

¿Lo ves? Fumándote la vida llenas de humo mi aire. Un humo espeso y asfixiante en el que no puedo ¡no puedo! verte y que diluye el tú que yo preciso para no sentir miedo.

 

¡Yo!, cobarde y egoísta, adivinando a medias tu falta de sueños, asomándome a tu red, acercándome y huyendo, llevándome pegado el fantasma de una lágrima tuya en la piel…

 

¡SiEl Alma Que Me Desnudas   pudiera devolverte la luz prestada…!

… Y el no puedo pesa más cada segundo que te pierdo.

 

 

 

Ojalá, una noche sin alas, El Alma Que Me Desnudas
recupere tu rastro y vuelva en tu busca. Ojalá sea tigre y te haga
pedazos para que sangres toda la desesperanza.

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